Cuando el mensaje de Jonás sobre el juicio contra Nínive llegó al rey, este se convirtió de inmediato. Se quitó sus vestidos, se cubrió con cilicio y se sentó sobre ceniza. Hizo penitencia por sus pecados. Después usó su influencia para llevar a toda la ciudad al arrepentimiento. Emitió un decreto que todo ciudadano debía obedecer. Cuando Dios vio esto, cambió de parecer y no destruyó a Nínive.
En este ejemplo, la influencia de un solo líder tuvo repercusión en toda una ciudad. Pudo lograrlo porque tuvo en cuenta tres aspectos de un buen liderazgo:
- Un ejemplo claro. Él se convirtió primero y así dio ejemplo (v6)
- Una instrucción clara. Pidió a su gente que realizara una acción muy concreta (v7-8)
- Una motivación clara. Dio a la gente una razón para esa acción (v9)
Jonás 3:6-10
6 Y llegó la palabra hasta el rey de Nínive, y levantóse de su silla, y echó de sí su vestido, y cubrióse de saco, y sentóse sobre ceniza.
7 E hizo pregonar y anunciar en Nínive, por mandado del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna, no se les dé alimento, ni beban agua:
8 Y cúbranse de saco los hombres y los animales, y clamen á Dios fuertemente: y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.
9 ¿Quién sabe si se volverá, y se arrepentirá Dios, y se apartará del furor de su ira, y no pereceremos?
10 Y vió Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y arrepintióse del mal que había dicho les había de hacer, y no lo hizo.