¿Cómo pudo pasar que Israel cayera tan profundamente en el pecado? La respuesta de Oseas es sencilla: no tenían liderazgo. Las falsas promesas habían destruido la confianza del pueblo en su liderazgo, con el resultado de que el pueblo decía: no tenemos rey.
Oseas 10.3 Porque dirán ahora: No tenemos rey, porque no temimos á Jehová; ¿y qué haría el rey por nosotros?
4 Han hablado palabras jurando en vano al hacer alianza: por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo.
Las personas siguen a un líder solo en la medida en que confían en él.