Cuando Goliat se burló del ejército de Israel y de su Dios, los soldados sintieron miedo. Su líder y rey Saúl no había logrado darles una estrategia para la victoria en la batalla. Saúl era un guerrero muy experimentado, pero estaba dominado por el miedo.
David, en cambio, reconoció la situación y desarrolló una solución, usando una honda que le daba una ventaja estratégica frente al espadachín Goliat. Asumió la responsabilidad, mató a Goliat y le mostró al Señor lo que significan la fe y la valentía.
Saúl tenía miedo y estaba paralizado por él. David no. En el momento en que venció a Goliat, el ejército de Israel avanzó y derrotó a los filisteos.
1 Samuel 17:24-40
24 Y todos los varones de Israel, viendo aquel hombre, huían de su presencia, y tenían gran temor.
25 Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? El para provocar á Israel ha salido: al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y hará franca la casa de su padre en Israel.
26 Entonces habló David á los que junto á él estaban, diciendo: ¿Qué harán al varón que venciere á este Filisteo, y quitare el oprobio de Israel? porque ¿quién es este Filisteo incircunciso, para que provoque los escuadrones del Dios viviente?
27 Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al varón que le venciere.
28 Y oyólo Eliab su hermano mayor, cuando hablaba con los que estaban allí; y Eliab se encendió en ira contra David, y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿y á quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido.
29 Y David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No es ésta una mera palabra?
30 Y apartándose de él hacia otros, habló lo mismo; y respondiéronle los del pueblo como primero.
31 Y fueron oídas las palabras que David había dicho, referidas delante de Saúl, el cual le hizo venir.
32 Y dijo David á Saúl: No desmaye ninguno á causa de él; tu siervo irá y peleará con este Filisteo.
33 Y dijo Saúl á David: No podrás tú ir contra aquel Filisteo, para pelear con él; porque tú eres mozo, y él un hombre de guerra desde su juventud.
34 Y David respondió á Saúl: Tu siervo era pastor en las ovejas de su padre; y venía un león, ó un oso, y tomaba algún cordero de la manada,
35 Y salía yo tras él, y heríale, y librábala de su boca: y si se levantaba contra mí, trabábame de su quijada, y heríale, y matábale.
36 Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; pues este Filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado el escuadrón del Dios viviente.
37 Y añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este Filisteo. Y dijo Saúl á David: Ve, y Jehová sea contigo.
38 Y Saúl vistió á David de sus ropas, y puso sobre su cabeza un almete de acero, y armóle de coraza.
39 Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó á andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David á Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y echando de sí aquellas cosas David,
40 Tomó su cayado en su mano, y escogióse cinco piedras lisas del arroyo, y púsolas en el saco pastoril y en el zurrón que traía, y su honda en su mano, y fuése hacia el Filisteo.