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Cualidad de liderazgo #15

Relaciones: A la gente no le importa cuánto sabe alguien hasta que sabe cuánto le importa.

Pasaje bíblico1 Samuel 25Leer en BibleServer.com
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Contenido

Una persona especialmente notable en la Biblia es Abigail. Gracias a su valentía, su sentido común y su fabulosa capacidad para relacionarse, salvó ella sola a su familia de una destrucción segura.

Un puente dorado une un enjambre en movimiento con un bloque cerrado: Abigail media y salva a su casa.
Un puente dorado une un enjambre en movimiento con un bloque cerrado: Abigail media y salva a su casa.

Su esposo Nabal, en cambio, estuvo a punto de provocar la muerte de toda su casa. El nombre de Nabal significa "necio", y él hizo honor a su nombre. Como hombre sin criterio, se negó egoístamente a proveer para David y sus hombres. Un David furioso reunió a sus tropas para matar a todos los hombres de la casa de Nabal, y lo habría hecho, de no haber sido por Abigail.

Aspectos para construir relaciones.

En esta historia se hacen evidentes los siguientes aspectos para construir relaciones:

Iniciativa arriesgada
Abigail dio el primer paso hacia David para resolver una situación delicada.
Seguridad emocional
Abigail mostró una seguridad interior en su identidad.
Humildad genuina
Abigail se somete a David postrándose a sus pies y buscando su favor.
Responsabilidad personal
Abigail asumió la responsabilidad por Nabal y le explicó su mal comportamiento.
Actitud desinteresada
Abigail se centró por completo en el bienestar de David y en su éxito futuro.
Espíritu generoso
Abigail dio a David y a sus hombres un regalo exquisito para su viaje.
Actuación decidida
Abigail pidió a David directamente perdón para Nabal.
Agudeza mental
Abigail dio a entender que David no querría cargar con una matanza sobre su conciencia.
Perspectiva eterna
Abigail vio a David y su relación desde una perspectiva divina.
Afirmación amable
Abigail quiso ser de provecho para David y le dio palabras de aliento.

La materia de la que están hechas las buenas relaciones.

Los líderes pueden desarrollar su capacidad de relacionarse de la siguiente manera:

  • Tener la cabeza de un líder: entender a las personas.

Abigail sabía cómo dirigirse a David para lograr su objetivo.

  • Tener el corazón de un líder: amar a las personas.

Abigail asumió el papel de sierva y se sometió tanto a David como a su esposo. Se sintió lo bastante segura como para servir.

  • Tener la mano de un líder: ayudar a las personas.

Abigail dio a David y a sus hombres lo que necesitaban. Les aportó valor y con ello salvó la vida de su familia.

Todo menos favorecedor de las relaciones.

La esposa de Nabal tenía la capacidad de construir relaciones, pero Nabal fracasaba en ello. Su matrimonio ilustra muy bien que los opuestos realmente se atraen. Cuando David envió a sus hombres por delante para preguntar si Nabal podía prescindir de algo de comida, lana y bebida, Nabal se negó incluso a decirles la hora. Rezongó en voz alta y los despidió con insultos.

¡Qué insensatez!

Nabal debería haber sabido que David había salvado a su pueblo de Goliat y de los filisteos. Debería haber sabido que el profeta Samuel había ungido a David como el próximo rey. Debería haber sabido que David había protegido durante mucho tiempo a los hombres y las posesiones de Nabal. Pero si Nabal sabía algo de esto, no le importaba. Nabal se negó a devolver el favor a David. Fue un desagradecido y todo menos hospitalario.

1 Samuel 25:1-42
Muerte de Samuel
1 Y MURIÓ Samuel, y juntáronse todos los de Israel, y lo lloraron, y sepultáronlo en su casa en Ramá. Y levantóse David, y descendió al desierto de Parán.
David y Abigail
2 Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en el Carmelo, el cual era muy rico, que tenía tres mil ovejas y mil cabras: y hallábase esquilando su ganado en el Carmelo.
3 El nombre de aquel varón era Nabal, y el nombre de su mujer, Abigail. Y era aquella mujer de buen entendimiento y de hermoso aspecto: mas el hombre era duro y de malos hechos; y era del linaje de Caleb.
4 Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.
5 Envió entonces David diez criados, y díjoles: Subid al Carmelo, é id á Nabal, y saludadle en mi nombre.
6 Y decidle así: Que vivas y sea paz á ti, y paz á tu familia, y paz á todo cuanto tienes.
7 He sabido que tienes esquiladores: ahora, los pastores que has tenido con nosotros, no los hemos deshonrado, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en el Carmelo.
8 Pregunta á tus criados, que ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos criados gracia en tus ojos, pues hemos venido en buen día: séanos dado lo que tuvieres á la mano para tus siervos, y para tu hijo David.
9 Y cuando llegaron los criados de David, dijeron á Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron.
10 Y Nabal respondió á los criados de David, y dijo: ¿Quién es David? ¿y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que se huyen de sus señores.
11 ¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y mi víctima que he preparado para mis esquiladores, y la he de dar á hombres que no sé de dónde son?
12 Y tornándose los criados de David, volvieron por su camino, y viniendo, dijéronle todas estas palabras.
13 Entonces David dijo á sus hombres: Ceñíos cada uno su espada. Y ciñóse cada uno su espada: ciñóse también David su espada, y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.
14 Y un mozo de los criados de Nabal dió aviso á Abigail su mujer, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen á nuestro amo, y él los ha zaherido.
15 Mas aquellos hombres nos han sido muy buenos, y nunca nos han hecho fuerza, ni nunca nos faltó nada en todo el tiempo que hemos conversado con ellos, mientras hemos estado en el campo:
16 Nos han sido por muro de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.
17 Ahora pues, entiende y mira lo que has de hacer, porque el mal está ya determinado contra nuestro amo y contra toda su casa: pues él es un hombre tan malo, que no hay quien pueda hablarle.
18 Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, y dos cueros de vino, y cinco ovejas guisadas, y cinco medidas de trigo tostado, y cien hilos de pasas, y doscientos panes de higos secos, y cargólo en asnos;
19 Y dijo á sus criados: Id delante de mí, que yo os seguiré luego. Y nada declaró á su marido Nabal.
20 Y sentándose sobre un asno, descendió por una parte secreta del monte, y he aquí David y sus hombres que venían frente á ella; y encontrólos.
21 Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que este tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto tiene: y él me ha vuelto mal por bien.
22 Así haga Dios, y así añada á los enemigos de David, que de aquí á mañana no tengo de dejar de todo lo que fuere suyo ni aun meante á la pared.
23 Y cuando Abigail vió á David, apeóse prestamente del asno, y postrándose delante de David sobre su rostro, inclinóse á tierra;
24 Y echóse á sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas ruégote que hable tu sierva en tus oídos, y oye las palabras de tu sierva.
25 No haga caso ahora mi señor de ese hombre malo de Nabal; porque conforme á su nombre, así es. El se llama Nabal, y la locura está con él: mas yo tu sierva no vi los criados míos á quien tú enviaste.
26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová y vive tu alma, que Jehová te ha estorbado que vinieses á derramar sangre, y á vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.
27 Y ahora esta bendición que tu sierva ha traído á mi señor, dése á los criados que siguen á mi señor.
28 Y ruego que perdones á tu sierva esta ofensa: pues Jehová de cierto hará casa firme á mi señor, por cuanto mi señor hace las guerras de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.
29 Bien que alguien se haya levantado á perseguirte y atentar á tu vida, con todo, el alma de mi señor será ligada en el haz de los que viven con Jehová tu Dios, y él arrojará el alma de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.
30 Y acontecerá que cuando Jehová hiciere con mi señor conforme á todo el bien que ha hablado de ti, y te mandare que seas caudillo sobre Israel,
31 Entonces, señor mío, no te será esto en tropiezo y turbación de corazón, el que hayas derramado sangre sin causa, ó que mi señor se haya vengado por sí mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová hiciere bien á mi señor, acuérdate de tu sierva.
32 Y dijo David á Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases;
33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy el ir á derramar sangre, y á vengarme por mi propia mano.
34 Porque, vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubieras dado priesa en venirme al encuentro, de aquí á mañana no le quedara á Nabal meante á la pared.
35 Y recibió David de su mano lo que le había traído, y díjole: Sube en paz á tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.
36 Y Abigail se vino á Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre en él, y estaba muy borracho; por lo que ella no le declaró poco ni mucho, hasta que vino el día siguiente.
37 Pero á la mañana, cuando el vino había salido de Nabal, refirióle su mujer aquestos negocios; y se le amorteció el corazón, y volvióse como una piedra.
38 Y pasados unos diez días, Jehová hirió á Nabal, y murió.
39 Y luego que David oyó que Nabal era muerto, dijo: Bendito sea Jehová que juzgó la causa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal á su siervo; y Jehová ha tornado la malicia de Nabal sobre su cabeza. Después envió David á hablar á Abigail, para tomarla por su mujer.
40 Y los criados de David vinieron á Abigail en el Carmelo, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado á ti, para tomarte por su mujer.
41 Y ella se levantó, é inclinó su rostro á tierra, diciendo: He aquí tu sierva, para que sea sierva que lave los pies de los siervos de mi señor.
42 Y levantándose luego Abigail con sus cinco mozas que la seguían, montó en un asno, y siguió los mensajeros de David, y fué su mujer.
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Fuente: John C. Maxwell, Las 21 cualidades indispensables de un líder · Más sobre el origen

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