Salomón sabía cómo funciona una inversión sabia. Recomendó a los líderes dar primero, antes de recibir. Pero ¿por qué deberían hacerlo los líderes? Porque saben que posiblemente recibirán más de vuelta. Los líderes sabios reflexionan con regularidad sobre la cualidad de la generosidad. Los siguientes pensamientos ayudan en esa reflexión:
- Dan primero. (Eclesiastés 11:1)
- Reciben algo de vuelta. (Eclesiastés 11:1)
- No necesariamente lo reciben de vuelta de inmediato. (Eclesiastés 11:1)
- Dar no protege de la desgracia. (Eclesiastés 11:2-3)
- Si no dan nada, no pueden esperar nada de vuelta. (Eclesiastés 11:4)
- Lo que reciben de vuelta está en proporción a lo que dieron. (Eclesiastés 11:6)
- El motivo para dar es el amor a Dios. (Eclesiastés 11:9)
Eclesiastés 11:1-10
Los límites del conocimiento
1 ECHA tu pan sobre las aguas; que después de muchos días lo hallarás.
2 Reparte á siete, y aun á ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.
3 Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán: y si el árbol cayere al mediodía, ó al norte, al lugar que el árbol cayere, allí quedará.
4 El que al viento mira, no sembrará; y el que mira á las nubes, no segará.
5 Como tú no sabes cuál es el camino del espíritu, ó cómo se crían los huesos en el vientre de la que está preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.
6 Por la mañana siembra tu simiente, y á la tarde no dejes reposar tu mano: porque tú no sabes cuál es lo mejor, si esto ó lo otro, ó si ambas á dos cosas son buenas.
7 Suave ciertamente es la luz, y agradable á los ojos ver el sol:
8 Mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere gozado alegría; si después trajere á la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos, todo lo que le habrá acontecido, dirá haber sido vanidad.
Juventud y vejez
9 Alégrate, mancebo, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud, y anda en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos; mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios á juicio.
10 Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta de tu carne el mal: porque la mocedad y la juventud son vanidad.