Nehemías muestra de forma muy impactante lo que significa tomar la iniciativa. Fue iniciador en la oración por Jerusalén, en la planificación del proyecto de reconstrucción del muro, en la labor de convencer a la gente y en la ejecución de lo que al final todos querían. Lo hizo exactamente en ese orden, y eso revela varias verdades sobre la cualidad de la iniciativa.
Cuando Nehemías se enteró del muro destruido de Jerusalén, ya no pudo quedarse quieto. Tuvo que actuar y hacer algo al respecto. De todas las cosas que un líder debería temer, la autocomplacencia encabeza la lista.
¿Qué hace que un líder tome la iniciativa?
El ejemplo de Nehemías muestra que los buenos líderes que toman la iniciativa son impulsados por algo en su corazón que quiere cambiar. Muchas veces, en ese momento, todavía no saben exactamente qué es, pero sienten que deben actuar. Nehemías tuvo esta convicción en varios niveles:
- sabía cuánto duraría el proyecto (Neh. 2:6)
Nehemías le dio al rey Artajerjes un plazo exacto durante el cual estaría ausente.
- sabía qué camino debía seguir y qué riesgos le esperaban (Neh. 2:7)
Nehemías pidió al rey cartas de permiso que le aseguraran un camino de bajo riesgo hacia Jerusalén.
- sabía lo que necesitaba para completar el proyecto (Neh. 2:8)
Nehemías pidió de antemano vigas y madera para la reconstrucción de las puertas de Jerusalén.
- sabía que la mano de Dios estaba sobre él (Neh. 2:8)
Nehemías recibió todo lo que había pedido, porque la mano de Dios estaba sobre él.
Las cualidades de quienes toman la iniciativa
1. Saben lo que quieren.
El anhelo es el punto de partida de todo camino. Nehemías sintió que quería reconstruir el muro.
2. Se impulsan a sí mismos a actuar.
Al principio, Nehemías trabajó solo y creó hechos consumados, para que otros se sumaran al proyecto.
3. Asumen riesgos.
Nehemías asumió riesgos importantes al pedir el permiso, los materiales y la protección para el viaje.
4. Cometen errores.
Nehemías no tuvo miedo de involucrar en el proyecto a hombres que no eran ni guerreros profesionales ni albañiles profesionales.
5. Siguen su instinto.
Lo que le faltaba a Nehemías en experiencia lo compensaba con la pasión de su corazón.
Nehemías 1:4 - 2:8
4 Y fué que, como yo oí estas palabras, sentéme y lloré, é hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.
5 Y dije: Ruégote, oh Jehová Dios de los cielos, fuerte, grande y terrible, que guarda el pacto y la misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos;
6 Esté ahora atento tu oído, y tus ojos abiertos, para oir la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos pecado contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
7 Destruímos á destrucción contra ti, y no guardamos los mandamientos, y estatutos, y juicios, que mandaste á Moisés tu siervo.
8 Acuérdate ahora de la palabra que mandaste á Moisés tu siervo, diciendo: Vosotros prevaricaréis, y yo os esparciré por los pueblos:
9 Mas os tornaréis á mí, y guardaréis mis mandamientos, y los pondréis por obra. Si fuere vuestro lanzamiento hasta el extremo de los cielos, de allí os juntaré: y traeros he al lugar que escogí para hacer habitar en él mi nombre.
10 Ellos pues son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran fortaleza, y con tu mano fuerte.
11 Ruégote, oh Jehová, esté ahora atento tu oído á la oración de tu siervo, y á la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; y concede ahora buen suceso á tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón. Porque yo era copero del rey.
Nehemías viaja a Jerusalén
2:1 Y fué en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y díle al rey: y yo no había estado antes triste en su presencia.
2 Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo: esto no es sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera,
3 Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego?
4 Y díjome el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,
5 Y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que me envíes á Judá, á la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.
6 Entonces el rey me dijo (y la reina estaba sentada junto á él): ¿Hasta cuándo será tu viaje, y cuándo volverás? Y plugo al rey enviarme, después que yo le señalé tiempo.
7 Además dije al rey: Si place al rey, dénseme cartas para los gobernadores del otro lado del río, que me franqueen el paso hasta que llegue á Judá;
8 Y carta para Asaph guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar los portales del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y la casa donde entraré. Y otorgómelo el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.