El libro de Hechos presenta a Apolos como un maestro excelente. Dios lo usó en distintas culturas, y así se lo conoció como la mano derecha del apóstol. Sin embargo, lo que más impresiona de Apolos es su capacidad de aprender. Nunca pensó que ya había llegado y que no había nada más que aprender. Lucas describe a Apolos de la siguiente manera:
- Venía de una ciudad culta (v. 24).
- Era un hombre instruido (v. 24).
- Conocía las Escrituras (v. 24).
- Había sido instruido en la fe cristiana (v. 25).
- Tenía un don evidente para enseñar (v. 25).
- Enseñaba el evangelio sin errores (v. 25).
- Enseñaba la verdad con pasión (v. 26).
La historia de la iglesia dice que Apolos era un maestro tan bueno que la mayoría de la gente prefería escucharlo a él antes que al apóstol Pablo. Esto podría llevar a pensar que Apolos ya lo sabía todo. Sin embargo, Apolos "solamente conocía el bautismo de Juan" (18:25). Entendía el arrepentimiento. Sabía lo que significaba entregarse a Dios. Pero no estaba familiarizado con las verdades más profundas del discipulado ni con la vida llena del Espíritu. Por eso, Priscila y Aquila se tomaron el tiempo de explicarle el camino de Dios con más exactitud (18:26).
Para los líderes existe el peligro de conformarse con el estado actual de las cosas. Al fin y al cabo, si un líder ya ha alcanzado influencia y cierto respeto, ¿por qué debería seguir creciendo?
- Tu crecimiento determina quién eres.
- Quién eres determina a quién atraes.
- A quién atraes determina el éxito que tendrá tu organización.
La tarea de los líderes consiste en seguir siendo capaces de aprender. Para ello pueden tener en cuenta cinco aspectos que cultivan una actitud de aprendizaje:
- Los líderes tienen metas ambiciosas.
Sin metas ambiciosas no hay razón para aprender. Nada lleva más rápido a una rutina de aprendizaje que la idea de que ya no hace falta seguir creciendo.
- Los líderes piensan en el próximo éxito.
Los éxitos ya alcanzados suelen impedir que se siga aprendiendo. Por eso los líderes no miran lo que ya han logrado, sino lo que aún quieren lograr.
- Los líderes saben que no hay atajos.
Todo lo valioso tiene su precio. Los líderes lo saben y están dispuestos a pagar ese precio.
- Los líderes se mantienen humildes.
Saben que después del orgullo viene la caída. Pueden admitir que no lo saben todo y están dispuestos a seguir aprendiendo.
- Los líderes no cometen el mismo error dos veces.
Donde se cepilla madera, caen virutas. Los líderes saben que en el proceso de crecimiento ocurren errores, y aprenden de ellos.
Hechos 18:24-28
Apolos en Éfeso
24 Llegó entonces á Efeso un Judío, llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.
25 Este era instruído en el camino del Señor; y ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñando solamente en el bautismo de Juan.
26 Y comenzó á hablar confiadamente en la sinagoga: al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios.
27 Y queriendo él pasar á Acaya, exhortados los hermanos, escribieron á los discípulos que le recibiesen; y venido él, aprovechó mucho por la gracia á los que habían creído:
28 Porque con gran vehemencia convencía públicamente á los Judíos, mostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.