Cuando Dios le encomendó a Jonás la tarea de ir a Nínive y decirle a la gente de allí que se convirtiera, él hizo lo contrario. Se fue en dirección opuesta y huyó. Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia en los que líderes huyeron de su llamado, y en cada uno de esos casos se pueden identificar debilidades de carácter.
Un líder pregunta regularmente a su gente si puede asumir un puesto, una tarea, un equipo, etc., y luego exige compromiso con ello. Por lo general, con Dios ocurre exactamente igual. Él también pregunta antes al líder. De esta manera, el líder descubre cuánto se ha apropiado el colaborador del tema como suyo propio y si permanecerá paciente, curioso y comprometido.
En Jonás se hace evidente cuáles son las consecuencias cuando los líderes huyen del compromiso que conlleva una tarea.
- Pierden el privilegio de una asociación con Dios (v. 1-3)
- Su decisión influye en muchas más personas de las que creen (v. 4)
- Se les endurece el corazón e ignoran las consecuencias que provocan (v. 5-8)
- Pierden su integridad y la confianza de los demás (v. 9-10)
Jonás 1.1-10
La huida de Jonás
1 Y FUÉ palabra de Jehová á Jonás hijo de Amittai, diciendo:
2 Levántate, y ve á Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido delante de mí.
3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová á Tarsis, y descendió á Joppe; y halló un navío que partía para Tarsis, y pagando su pasaje entró en él, para irse con ellos á Tarsis de delante de Jehová.
4 Mas Jehová hizo levantar un gran viento en la mar, é hízose una gran tempestad en la mar, que pensóse se rompería la nave.
5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno llamaba á su dios: y echaron á la mar los enseres que había en el navío, para descargarlo de ellos. Jonás empero se había bajado á los lados del buque, y se había echado á dormir con gran sueño.
6 Y el maestre de la nave se llegó á él, y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama á tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.
7 Y dijeron cada uno á su compañero: Venid, y echemos suertes, para saber por quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?
9 Y él les respondió: Soy Hebreo, y temo á Jehová, Dios de los cielos, que hizo la mar y la tierra.
10 Y los varones temieron sobremanera, y dijéronle: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de delante de Jehová, porque se lo había él declarado.