Dios trata cada situación según las circunstancias y la valoración del caso individual. Ezequiel 18 es un muy buen ejemplo de no meter a todos en el mismo saco al valorar una situación, sino de mirar a cada uno por sí mismo y a su tiempo.
Los siguientes pensamientos ayudan en la reflexión sobre la cualidad del criterio:
- Analiza tus éxitos pasados.
Intenta reconocer las raíces de los problemas que ya has resuelto. ¿Qué patrones reconoces? ¿Qué te hizo tener éxito?
- Juzga a cada persona según sus circunstancias individuales.
No empieces a meter a las personas en cajones, sino dale a cada miembro de tu equipo espacio para ser único. Piensa específicamente cuál podría ser el siguiente paso para esa persona en concreto.
- Escucha tu instinto.
Recuerda situaciones en las que tu instinto tuvo razón. Reflexiona sobre esas situaciones y reúne más contexto para entender mejor tu instinto y tu corazón.
- Aprende de líderes con experiencia.
¿Qué líderes son tu modelo a seguir? Estudia sus acciones e intenta comprender cómo vivieron, dirigieron y decidieron.
Ezequiel 18:1-32
Dios juzga a cada uno según su camino
1 Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo:
2 ¿Qué pensáis vosotros, vosotros que usáis este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera?
3 Vivo yo, dice el Señor Jehová, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel.
4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere juicio y justicia,
6 Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni llegare a la mujer menstruosa,
7 Ni oprimiere a ninguno; que al deudor tornare su prenda, que no cometiere robo, que diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido,
8 Que no diere a logro, ni recibiere aumento; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio de verdad entre hombre y hombre,
9 En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer verdad, éste es justo; éste vivirá, dice el Señor Jehová.
10 Y si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de éstas,
11 Y que no haga las otras; antes comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo,
12 Al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no tornare la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos, e hiciere abominación,
13 Diere a logro, y recibiere aumento: ¿vivirá éste? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo; de cierto morirá; su sangre será sobre él.
14 Pero si éste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que hizo su padre, y viéndolos no hiciere según ellos,
15 Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; la mujer de su prójimo no violare,
16 Ni oprimiere a nadie; la prenda no retuviere, ni cometiere robos; su pan diere al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido,
17 De sobre el pobre retrajere su mano, usura ni aumento no recibiere; hiciere mis derechos, y anduviere en mis ordenanzas, éste no morirá por la maldad de su padre; de cierto vivirá.
18 Su padre, por cuanto hizo agravio, robó violentamente al hermano, é hizo lo que no es bueno entre su pueblo, he aquí que él morirá por su maldad.
19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará por la maldad de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guardó todas mis ordenanzas, y las hizo, de cierto vivirá.
20 El alma que pecare, esa morirá: el hijo no llevará por el pecado del padre, ni el padre llevará por el pecado del hijo: la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.
21 Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, e hiciere juicio y justicia, de cierto vivirá; no morirá.
22 Todas sus rebeliones que cometió, no le serán recordadas: en su justicia que hizo vivirá.
23 ¿Quiero yo la muerte del impío? dice el Señor Jehová. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?
24 Mas si el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, é hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá él? Todas las justicias que hizo, no vendrán en memoria; por su rebelión con que prevaricó, y por su pecado que cometió, por ellos morirá.
25 Y si dijereis: No es derecho el camino del Señor: oíd ahora, casa de Israel: ¿No es derecho mi camino? ¿No son vuestros caminos torcidos?
26 Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por su iniquidad que hizo, morirá.
27 Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo juicio y justicia, hará vivir su alma.
28 Porque miró, y se apartó de todas sus prevaricaciones que había cometido, de cierto vivirá; no morirá.
29 Si aun dijere la casa de Israel: No es derecho el camino del Señor: ¿No son derechos mis caminos, casa de Israel? Cierto, vuestros caminos no son derechos.
30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice el Señor Jehová. Convertíos, y apartaos de todas vuestras rebeliones, y no os será la iniquidad causa de ruina.
31 Echad de vosotros todas vuestras iniquidades con que habéis prevaricado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Y por qué moriréis, casa de Israel?
32 Que no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Jehová, convertíos pues, y viviréis.