Los líderes que ponen en práctica la Ley de la Navegación hacen mucho más que solo determinar la dirección en la que viajarán ellos y su equipo. Ven todo el viaje en su mente antes de zarpar del puerto. Tienen una visión clara de su destino y entienden todo lo que se necesita para llegar allí. Además, saben exactamente a quién necesitan en su equipo y reconocen los peligros posibles antes de que aparezcan en el horizonte.
A veces es un desafío mantener el equilibrio entre optimismo y realismo, planificación e intuición, fe y hechos. Pero esta capacidad es necesaria para que un líder eficaz ponga en práctica la Ley de la Navegación.
Por encima de todo, el secreto detrás de la Ley de la Navegación es la preparación. El éxito ocurre cuando la preparación se encuentra con la oportunidad. Cuando el líder está bien preparado, eso le da seguridad al equipo y es recompensado con confianza. No es el tamaño del proyecto lo que garantiza la aceptación, el apoyo o el éxito. Es el tamaño del líder. Los líderes que aplican esta ley de manera sobresaliente pueden ir casi a cualquier lugar con su equipo.
Parece casi imposible, pero Nehemías fue capaz de ver el problema y la solución al mismo tiempo, aunque nunca había estado en Jerusalén. Esa es una capacidad increíble de los grandes líderes. Tienen una visión incomparable. Por eso pueden guiar a las personas.
Lo que distingue a un líder
Un líder ve...
- más lejos que los demás.
Nehemías fue capaz de ver el problema aunque estaba a cientos de kilómetros de Jerusalén. Fue capaz de visualizar la solución en su mente.
- más que los demás.
Nehemías sabía que el muro podía y debía ser reconstruido. También sabía todo lo que se necesitaba para ello. Antes de salir de Susán, le pidió al rey ciertas cartas que le aseguraran los materiales necesarios para la reconstrucción, así como protección para el viaje a Judá.
- antes que los demás lo vean.
Ninguno de los vecinos de Jerusalén quería quedarse mirando mientras el pueblo judío reconstruía los muros de la ciudad de Jerusalén. Varios enemigos comenzaron a conspirar contra Nehemías. Pero Nehemías reconoció el peligro y planificó en consecuencia. No les dio a sus enemigos ningún punto de ataque, y cuando su equipo percibió el peligro, desarrolló una estrategia para que la gente siguiera construyendo el muro y defendiéndolo al mismo tiempo.
El pueblo judío necesitó nada menos que 52 días para reconstruir el muro que había estado en ruinas por más de 120 años. Pudieron hacer exactamente eso porque tenían un gran líder. Nehemías conocía su propósito, preparó sus planes y guió al pueblo a través del proceso de ejecución.
Nehemías y su planificación
Incluso antes de que comenzara la reconstrucción del muro, Nehemías invirtió tiempo en prepararse a sí mismo y a su equipo.
1. Se identificó con el problema (1:2-4).
Nehemías se informó sobre la situación del pueblo judío y del muro alrededor de Jerusalén. Cuando escuchó que el muro estaba derribado y que el nombre de Dios era pisoteado, comenzó a llorar. El problema de sus compatriotas se convirtió en su problema y en una carga que él tenía que llevar.
2. Pasó tiempo en oración (1:4-11).
Inmediatamente después, Nehemías se puso de rodillas y comenzó a orar. Oró pidiendo perdón por la maldad de sus compatriotas y se volvió a Dios en representación de ellos. Luego le pidió a Dios su favor, y la visión de reconstruir el muro creció durante este tiempo de relación intensa con Dios.
3. Presentó sus ideas a personas clave (2:1-9).
En todo esfuerzo de liderazgo, las personas clave pueden marcar la diferencia decisiva. En el caso de Nehemías, fue el rey persa Artajerjes. De él, Nehemías recibió no solo el permiso para reconstruir el muro, sino también los recursos y el apoyo necesarios. Sin duda, Nehemías identificó e inspiró a otras personas clave en su proceso para llevar a cabo la visión junto con él.
4. Evaluó la situación (2:11-15).
Cuando Nehemías llegó a Jerusalén, evaluó con sus propios ojos el estado del muro y sus daños. Lo hizo en silencio y al amparo de la noche, y planificó su ejecución cuidadosamente, sin interrupciones ni consejos no deseados desde afuera.
5. Se reunió con la gente y les dio la visión (2:16-17).
No se sabe exactamente cómo Nehemías convenció a la gente, ni con quién ni cuándo exactamente se reunió. Pero se sabe que se reunió con los judíos, los sacerdotes, los nobles, los oficiales y la gente que iba a realizar el trabajo. Les transmitió la visión de reconstruir el muro y la necesidad espiritual de este proyecto.
6. Los animó con éxitos del pasado (2:18).
Junto con la tarea de reconstruir el muro, también creció la duda sobre este proyecto entre la gente. Nehemías supo instintivamente que tenía que animar a la gente. Así que los animó y les contó de la gracia de su Dios y lo que el rey le había dicho. "Y les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras del rey, las cuales me había dicho. Y dijeron: Levantémonos, y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien."
7. Logró que la gente lo entendiera como su propia tarea (2:18).
Dos frases breves muestran el momento clave del proyecto de reconstrucción del muro. "Y les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras del rey, las cuales me había dicho. Y dijeron: Levantémonos, y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien." La gente asumió el proyecto de manera comprometida como propio y siguió el liderazgo de Nehemías y su visión.
8. Organizó a la gente y su trabajo (3:1-3:32).
La gente no trabajaba al azar y arbitrariamente en el punto donde se encontraban. Nehemías los organizó por familias y les dio tareas que había priorizado previamente según la necesidad. Comenzaron con las puertas de la ciudad.
Nehemías invirtió una cantidad increíble de trabajo en llevar a cabo su visión. Sin sus extraordinarias cualidades de liderazgo y su planificación detallada, el muro muy probablemente no habría sido reconstruido.
Nehemías 1:2 Vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y preguntéles por los Judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalem. 3 Y dijéronme: El residuo, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalem derribado, y sus puertas quemadas a fuego. 4 Y fué que, cuando oí estas palabras, sentéme y lloré, y enlutéme por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.
Nehemías 1:4 Y fué que, cuando oí estas palabras, sentéme y lloré, y enlutéme por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos. 5 Y dije: Ruégote, oh Jehová Dios de los cielos, fuerte, grande, y terrible, que guarda el pacto y la misericordia á los que le aman y guardan sus mandamientos; 6 Esté ahora atento tu oído, y abiertos tus ojos para oir la oración de tu siervo, que ahora oro delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos; y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos pecado contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado. 7 En extremo lo hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, y estatutos y juicios, que mandaste á Moisés tu siervo. 8 Acuérdate ahora de la palabra que mandaste á Moisés tu siervo, diciendo: Vosotros prevaricaréis, y yo os esparciré por los pueblos: 9 Mas os volveréis á mí, y guardaréis mis mandamientos, y los pondréis por obra. Si hubiereis sido arrojados hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre. 10 Ellos pues son tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran fortaleza, y con tu mano fuerte. 11 Ruégote, oh Jehová, esté ahora atento tu oído á la oración de tu siervo, y á la oración de tus siervos, quienes desean temer tu nombre; y concede ahora buen suceso á tu siervo, y dale gracia delante de aquel hombre. Porque yo era copero del rey.
Nehemías 2:1 Y fué en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y díselo al rey: y como yo no había estado antes triste delante de él, 2 Díjome el rey: ¿Por qué está triste tu rostro? pues no estás enfermo: esto no es sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. 3 Y dije al rey: El rey viva para siempre. ¿Cómo no estará triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas del fuego? 4 Y díjome el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos, 5 Y dije al rey: Si al rey place, y si agrada tu siervo delante de ti, que me envíes á Judá, á la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré. 6 Entonces el rey me dijo, y la reina asimismo, la cual estaba sentada junto á él: ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Y plugo al rey, y enviárame, después que yo le señalé tiempo. 7 Además dije al rey: Si place al rey, dénseme cartas para los gobernadores del otro lado del río, que me franqueen el paso hasta que llegue á Judá; 8 Y carta para Asaph, guarda del bosque del rey, para que me dé madera para enmaderar los portales del palacio de la casa, y para el muro de la ciudad, y para la casa donde entraré. Y otorgómelo el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mí.
Nehemías 2:11 Llegué pues á Jerusalem, y estado que hube allí tres días, 12 Levantéme de noche, yo y pocos varones conmigo, y no declaré á hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalem; ni había bestia conmigo, excepto la cabalgadura en que cabalgaba. 13 Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón, y á la puerta del Muladar; y consideré los muros de Jerusalem que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas del fuego. 14 Pasé luego á la puerta de la Fuente, y al estanque del Rey; mas no había lugar por donde pasase la cabalgadura en que iba. 15 Y subí de noche por el torrente, y consideré el muro, y volví, y entré por la puerta del Valle, y me torné.
Nehemías 2:16 Y no sabían los magistrados dónde yo había ido, ni qué había hecho; ni aun á los Judíos y sacerdotes, ni á los nobles y magistrados y demás que hacían la obra, había yo declarado nada hasta entonces. 17 Díjeles pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalem está desierta, y sus puertas consumidas de fuego: venid, y edifiquemos el muro de Jerusalem, y no seamos más en oprobio. 18 Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras del rey, las cuales me había dicho. Y dijeron: Levantémonos, y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.
Nehemías 3:1 Y LEVANTOSE Eliasib el gran sacerdote con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas: ellos la aderezaron, y levantaron sus puertas hasta la torre de Meah, edificaron hasta la torre de Hananeel. 2 Y junto á él edificaron los varones de Jericó. Asimismo junto á ellos edificó Zachûr hijo de Imri. 3 Y los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. 4 Junto á ellos restauró Meremoth hijo de Urías, hijo de Cos. Y junto á ellos restauró Mesullam hijo de Berechîas, hijo de Mesezabeel. Junto á ellos restauró Sadoc hijo de Baana. 5 E inmediato á ellos restauraron los Tecoitas; mas sus grandes no prestaron su cerviz á la obra de su Señor. 6 Y la puerta Vieja restauraron Joiada hijo de Pasea, y Mesullam hijo de Besodías: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. 7 Junto á ellos restauró Melatías Gabaonita, y Jadón Meronothita, varones de Gabaón y de Mizpa, hasta la silla del gobernador del otro lado del río. 8 Junto á él restauró Uzziel hijo de Harhaías, de los plateros. Junto á él también restauró Hananías, hijo de un boticario, y dejaron á Jerusalem hasta el muro ancho. 9 Y junto á ellos restauró Rephaías hijo de Hur, gobernador de la mitad de la región de Jerusalem. 10 Asimismo restauró junto á ellos, y frente á su casa, Jedaía hijo de Harumaph. Y junto á él restauró Hattus hijo de Hasabnías. 11 Malchîas hijo de Harim, y Hasub hijo de Pahath-moab, restauraron la otra medida, y la torre de los Hornos. 12 Y junto á él restauró Sallum hijo de Lohes, príncipe de la mitad de la región de Jerusalem, él con sus hijas. 13 La puerta del Valle la restauró Hanún, y los moradores de Zanoa; ellos la edificaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos, y mil codos en el muro hasta la puerta del Muladar. 14 Y reedificó la puerta del Muladar Malchîas hijo de Rechâb, príncipe de la provincia de Beth-haccerem: él la reedificó, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos. 15 Y Sallum hijo de Chôl-hoce, príncipe de la región de Mizpa, restauró la puerta de la Fuente: él la reedificó, y la cubrió, y levantó sus puertas, sus cerraduras y sus cerrojos, y el muro del estanque de Selah hacia el huerto del rey, y hasta las gradas que descienden de la ciudad de David. 16 Después de él restauró Nehemías hijo de Azbuc, príncipe de la mitad de la región de Beth-sur, hasta delante de los sepulcros de David, y hasta el estanque hecho, y hasta la casa de los Valientes. 17 Tras de él restauraron los Levitas, Rehum hijo de Bani; junto á él restauró Hasabías, príncipe de la mitad de la región de Ceila por su distrito. 18 Después de él restauraron sus hermanos, Bavvai hijo de Henadad, príncipe de la mitad de la región de Ceila. 19 Y junto á él restauró Ezer hijo de Jesuá, príncipe de Mizpa, la otra medida frente á la subida de la armería de la esquina. 20 Después de él Baruch hijo de Zachâi con vehemencia restauró la otra medida, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib gran sacerdote. 21 Tras de él restauró Meremoth hijo de Urías hijo de Cos la otra medida, desde la entrada de la casa de Eliasib hasta el cabo de la casa de Eliasib. 22 Y después de él restauraron los sacerdotes, los varones de la llanura. 23 Después de él restauraron Benjamín y Hasub, delante de su casa; y después de éstos restauró Azarías hijo de Maasías, hijo de Ananías, cerca de su casa. 24 Después de él restauró Binnui hijo de Henadad la otra medida, desde la casa de Azarías hasta la esquina y hasta el rincón. 25 Y Palal hijo de Uzai, delante de la esquina y de la torre alta que sale de la casa del rey, que está en el patio de la cárcel. Después de él Pedaías hijo de Pharos. 26 Y los Nethineos que habitaban en la fortaleza, restauraron hasta delante de la puerta de las Aguas al oriente, y la torre que sobresalía. 27 Después de él restauraron los Tecoitas la otra medida, delante de la gran torre que sobresale, hasta el muro de la fortaleza. 28 Desde la puerta de los Caballos restauraron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa. 29 Después de esto restauró Sadoc hijo de Immer, enfrente de su casa: y después de él restauró Semaías hijo de Sechânías, guarda de la puerta del oriente. 30 Tras de él restauró Hananías hijo de Selemías, y Hanún, hijo sexto de Tsalaph, la otra medida. Después de él restauró Mesullam hijo de Berechîas, enfrente de su cámara. 31 Después de él restauró Malchîas hijo del platero hasta la casa de los Nethineos y de los tratantes, delante de la puerta del Juicio, y hasta la sala de la esquina. 32 Y entre la sala de la esquina hasta la puerta de las Ovejas, restauraron los plateros y los tratantes.