Pablo, el fundador de la iglesia en Corinto, tiene dificultades para ocultar su decepción. Porque la gente de la iglesia se comportaba más como niños pequeños que como personas adultas.
1 Corintios 3:1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espirituales, sino como á carnales, como á niños en Cristo.
2 Os dí á beber leche, y no vianda: porque aun no podíais, ni aun podéis ahora;
3 Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
Sin duda, Pablo tuvo que recordarse a sí mismo que la capacidad de liderazgo, incluida la capacidad de liderarse a uno mismo, no crece en un día, sino que necesita su tiempo.
Pablo enfrentaba en la iglesia el mismo reto que enfrentan todas las organizaciones en crecimiento. Necesitaba urgentemente líderes competentes, de carácter sano y fuerte, capaces de tomar decisiones sabias sin su ayuda. Les dio a la iglesia tres metáforas de cómo Dios imaginaba su crecimiento:
- La iglesia es como una familia: la meta es la madurez (v1-4)
Está en la naturaleza de las cosas que los niños crezcan y maduren. Eso también debería suceder espiritualmente. Las señales de la madurez son lo que comes (v1-2), lo que haces (v3) y lo que dices (v4).
- La iglesia es como un campo: la meta es el fruto (v5-9)
No importa quién plantó o quién regó. Lo esencial es que la planta crezca. Dar fruto requiere esfuerzo personal, la ayuda de muchas manos y una cosecha compartida.
- La iglesia es como una casa: la meta es la calidad (v9-23)
La calidad de la sustancia es esencial para un edificio: el fundamento correcto (v9-11), los materiales correctos (v12-17) y los motivos correctos para construir (v18-23).
1 Corintios 3:1-23
La inmadurez de los corintios
1 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espirituales, sino como á carnales, como á niños en Cristo.
2 Os dí á beber leche, y no vianda: porque aun no podíais, ni aun podéis ahora;
3 Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apolos; ¿no sois carnales?
Colaboradores de Dios
5 ¿Qué pues es Pablo? ¿y qué es Apolos? Ministros por los cuales habéis creído; y eso según que á cada uno concedió el Señor.
6 Yo planté, Apolos regó: mas Dios ha dado el crecimiento.
7 Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor.
9 Porque nosotros, coadjutores somos de Dios; y vosotros labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.
10 Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
12 Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca;
13 La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba.
14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
15 Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como por fuego.
16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
17 Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal: porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
Ningún motivo para gloriarse
18 Nadie se engañe á sí mismo: si alguno entre vosotros parece ser sabio en este siglo, hágase simple, para ser sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios; pues escrito está (Job 5:13): El que prende á los sabios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez (Salmo 94:11): El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro,
22 Sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir; todo es vuestro;
23 Y vosotros de Cristo; y Cristo de Dios.