Malaquías comienza el libro con el principio de la conexión. Incluso antes de hablar del juicio sobre Israel, muestra en el capítulo 1, versículos 2-5, cómo piensa Dios acerca del pueblo, y con ello toca sus corazones. Porque Dios dice que los ama, que los ha elegido y que los trata con privilegio. Solo después, en los versículos 6-14, Malaquías aborda los puntos donde hace falta desarrollo. Cabe destacar que aborda tanto el ánimo como la corrección de manera muy específica.
| Ánimo | Amonestación |
|---|---|
| Os he amado. (v2) | ¿Dónde está mi honra? (v6) |
| Os he elegido. (v2) | Has profanado mi altar. (v7-8) |
| Venceré a vuestros enemigos. (v3-4) | Actúas como mi enemigo. (v10) |
| Seré glorificado por ello. (v5) | Has profanado mi nombre. (v12) |
Los líderes eficaces establecen una conexión con su gente antes de pronunciar corrección. Se ganan el derecho de hablar a la vida de otras personas fortaleciendo primero la identidad de la gente y afirmando la relación entre ellos y el líder. Los siguientes pensamientos ayudan en la reflexión:
- Busca primero lo bueno en la persona o el grupo.
- Reconoce qué se puede afirmar de ello.
- Expresa un ánimo concreto.
- Señala dónde hace falta un cambio.
- Desafía a la persona a crecer a través del cambio.
- Explica por qué el cambio importa.
- Da confianza de que la persona puede lograrlo.
Malaquías 1:1-14
El amor de Dios por Israel
1 Carga de la palabra de Jehová contra Israel, por mano de Malaquías.
2 Yo os he amado, dice Jehová: y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice Jehová, y amé a Jacob,
3 Y a Esaú aborrecí, y torné sus montes en asolamiento, y su posesión para los chacales del desierto?
4 Si Edom dijere: Nosotros hemos sido empobrecidos, mas tornaremos a edificar lo arruinado; así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ellos edificarán, y yo destruiré: y les llamarán Provincia de impiedad, y, Pueblo contra quien Jehová está indignado para siempre.
5 Y vuestros ojos lo verán, y diréis: Sea Jehová engrandecido sobre la provincia de Israel.
Contra las ofrendas defectuosas
6 El hijo honra al padre, y el siervo a su señor: si pues soy yo padre, ¿qué es de mi honra? y si soy señor, ¿qué es de mi temor?, dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?
7 En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos amancillado? En que decís: La mesa de Jehová es despreciable.
8 Y cuando ofrecéis el animal ciego para sacrificar, ¿no es malo? asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo pues a tu príncipe: ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto?, dice Jehová de los ejércitos.
9 Ahora pues, orad a la faz de Dios que tenga piedad de nosotros: esto de vuestra mano vino: ¿os aceptará por ventura?, dice Jehová de los ejércitos.
10 ¿Quién hay también de vosotros que cierre las puertas, o que no encienda fuego en mi altar de balde? Yo no recibo contentamiento de vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano me será agradable ofrenda.
11 Mas desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece a mi nombre perfume, y ofrenda limpia: porque grande es mi nombre entre las gentes, dice Jehová de los ejércitos.
12 Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová; y cuando decís que su alimento es despreciable.
13 Habéis además dicho: ¡Oh qué trabajo!, y lo desechasteis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y ofrecisteis en presente. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano?, dice Jehová.
14 Maldito el engañoso, que tiene en su rebaño macho, y promete, y sacrifica lo dañado a Jehová: porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las gentes.