¿Qué distingue a los líderes que logran la victoria de los que sufren derrota? ¿Qué se necesita para ser un ganador? Los líderes victoriosos tienen algo en común: no pueden aceptar la derrota. La alternativa a la victoria les parece completamente inaceptable, así que averiguan qué hay que hacer para vencer. Luego lo llevan a cabo con todo lo que tienen a su disposición.
Los líderes que practican la Ley de la Victoria creen que todo lo que no conduzca al éxito es inaceptable. Y no tienen un plan B. Eso es lo que los mantiene luchando.
Josías y la Ley de la Victoria
Ganar es un trabajo interior. El equipo que logra la victoria es el que primero gana sus batallas internas. Y el primero en enfrentar esas batallas internas es el líder. ¿Cómo puede un líder tener éxito? ¿Qué hizo Josías para tener éxito?
1. Se mantuvo abierto y dispuesto a aprender.
Los líderes dispuestos a aprender y abiertos al cambio son los que pueden vencer. Josías mostró este tipo de apertura y capacidad de aprender. En lugar de intentar, a los dieciséis años, convencer a todos de que lo sabía todo, se humilló a sí mismo. Se apartó de los caminos de su padre arrogante y buscó a Dios.
2. Eliminó los obstáculos del pasado.
Todo líder tiene que lidiar con cargas del pasado, de una u otra manera. Para Josías fue la lucha contra la idolatría, un problema que venía desde los tiempos del rey Salomón. Purificó valientemente la tierra de sus ídolos. Cuando un líder busca el éxito de su organización, debe enfrentar y superar los problemas del pasado. Pueden ser tradiciones ineficaces, colaboradores incompetentes que hay que despedir, errores de juicio o pecados no confesados. Sea lo que sea, debe encontrar el valor para afrontarlos y resolverlos.
3. Reconoció lo que tenía para dar, y lo dio.
El éxito siempre tiene un precio personal. Para Josías eso significó restaurar el templo y reinstaurar la Pascua. De sus propios bienes dio treinta mil corderos y cabritos y tres mil bueyes para el sacrificio (2 Crónicas 35:7, 18).
4. Reconoció la clave del éxito.
Todo líder debe encontrar la clave del éxito. Para Josías esa clave fue el arrepentimiento. Después de descubrir y leer el libro de la ley, se arrepintió sinceramente de sus propios pecados y de los de su pueblo, y luego llamó a sus compatriotas a seguir su ejemplo. Toda situación de liderazgo encierra una clave para la victoria.
5. Se hizo responsable del éxito.
La gente nunca se compromete más que sus líderes. El compromiso personal de Josías inspiró al pueblo a permanecerle fiel a pesar de sus malos deseos y de su historia (2 Crónicas 34:31). Cuando los miembros de una organización descubren que tienen un mayor compromiso que sus líderes, buscarán otra organización con otro líder.
Ayudar a otros a lograr el éxito
Cuando el líder libra las batallas internas necesarias, se coloca en la mejor posición para llevar a su equipo al éxito. Pero eso a menudo no basta. Para que la organización alcance el siguiente nivel, los colaboradores también deben lograr sus propios avances decisivos. ¿Qué puede aportar un líder para eso?
1. Reconoce el momento adecuado para un avance decisivo.
Hay tres momentos en los que las personas están abiertas a un avance decisivo. Las personas están maduras para un cambio cuando...
- están tan heridas que necesitan un avance decisivo. (Presión del sufrimiento)
- han comprendido tanto que quieren un avance decisivo. (Deseo de cambio)
- han recibido todo lo necesario para un avance decisivo. (Fruto maduro)
Para los colaboradores esto requiere oportunidades de aprendizaje, recursos y aliento. El líder observa el desarrollo en el plano mental, espiritual y emocional. Cuando el colaborador está listo, el líder le da un pequeño empujón para ayudarlo a superar el obstáculo.
2. Ora por un avance decisivo.
Lo mejor que un líder puede hacer por su gente es orar por ella. El famoso evangelista John Wesley dijo: "Dios no hace nada excepto en respuesta a la oración."
- Le pide a Dios un avance decisivo en la vida de su gente.
- Le pide a Dios que la ayude a hacer su propia parte.
- Le pide a Dios que el colaborador reconozca y también haga su parte.
3. Se convierte en una persona que logra avances decisivos.
Muestra lo que significa ser alguien que logra avances decisivos personales. Su ejemplo le da respeto e influencia, y se refuerza aún más con las siguientes cualidades:
- Vulnerabilidad: Reconoce que no es perfecta, que no puede con todo y que necesita a Dios para tener éxito.
- Humildad: No busca demostrar nada y no le importa quién se lleve el mérito. Se alegra de compartir el protagonismo con otros.
- Transparencia: Vive su vida como un libro abierto. Admite en qué falló y dónde está obrando Dios en su vida.
4. Encuentra compañeros de lucha que abren camino.
Los líderes fuertes capaces de lograr avances decisivos pueden marcar una enorme diferencia en una organización. Son como un equipo de catalizadores de avances decisivos que luchan junto al líder por el éxito de la organización.
Si un líder quiere un equipo exitoso, debe tener jugadores exitosos. El mejor camino para eso es lograr sus propios avances decisivos y ayudar a sus jugadores a lograr los suyos. Así se forma un equipo de líderes que abren camino y que dirigen la organización junto con colaboradores que también abren camino. Con eso, el éxito es casi inevitable.
Josías 34-35
Capítulo 34 - Josías extirpa la idolatría
1 De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar, y treinta y un años reinó en Jerusalén.
2 E hizo lo recto en ojos de Jehová, y anduvo en los caminos de David su padre, sin apartarse á diestra ni á siniestra.
3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó á buscar al Dios de David su padre; y á los doce años comenzó á limpiar á Judá y á Jerusalem de los altos, bosques, esculturas, é imágenes de fundición.
4 Y derribaron delante de él los altares de los Baales, é hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima; despedazó también los bosques, y las esculturas y estatuas de fundición, y desmenuzándolas esparció el polvo sobre los sepulcros de los que las habían sacrificado.
5 Y quemó los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y limpió á Judá y á Jerusalem.
6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, y de Ephraim, y de Simeón, hasta en Nephtalí, con sus azadones alrededor.
7 Y derribados los altares y los bosques, y quebradas y desmenuzadas las esculturas, y destruídas todas las imágenes por toda la tierra de Israel, tornóse á Jerusalem.
Se encuentra el libro de la ley
8 A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y el templo, envió á Saphán hijo de Azalías, y á Maasías gobernador de la ciudad, y á Joah hijo de Joachâz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios.
9 Los cuales vinieron á Hilcías el gran sacerdote, y diéronle el dinero que había sido metido en la casa de Dios, que los Levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés y de Ephraim, y de todo el remanente de Israel, y de todo Judá y Benjamín, y de los moradores de Jerusalem.
10 Y diéronlo en mano de los que hacían la obra, que eran sobrestantes en la casa de Jehová, los cuales lo daban á los que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para reparar y restaurar el templo.
11 Y ellos lo daban á los carpinteros y maestros, para que comprasen piedra de cantería, y madera para las trabazones, y para entabladura de las casas que habían destruído los reyes de Judá.
12 Y los hombres hacían fielmente la obra: y eran los prepósitos de ellos, Jahath y Abdías, Levitas de los hijos de Merari; y Zacarías y Mesullam de los hijos de Coath, para que activasen la obra; y de los Levitas, todos los entendidos en instrumentos músicos.
13 Eran también sobre los ganapanes, y eran gobernadores en toda obra de servicio: y de los Levitas había escribas, gobernadores, y porteros.
14 Y al sacar el dinero que había sido traído á la casa de Jehová, Hilcías el sacerdote halló el libro de la ley de Jehová dada por mano de Moisés.
15 Y dijo Hilcías, respondiendo á Saphán escriba: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dió Hilcías el libro á Saphán.
16 Y Saphán lo llevó al rey, y contóle el negocio, diciendo: Tus siervos hacen todo lo que les fué dado á cargo.
17 Y han fundido el dinero que se ha hallado en la casa de Jehová, y lo han dado en mano de los sobrestantes, y en mano de los que hacen la obra.
18 Contó además el escriba Saphán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y leyó en él Saphán delante del rey.
19 Y aconteció que, en oyendo el rey las palabras de la ley, rasgó sus vestidos;
20 Y mandó á Hilcías, y á Ahicam hijo de Saphán, y á Abdón hijo de Michâs, y á Saphán escriba, y á Asaías siervo del rey, diciendo:
21 Id, y consultad á Jehová por mí, y por las reliquias de Israel y de Judá, sobre las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme á todas las cosas que están escritas en este libro.
22 Entonces Hilcías y los del rey fueron á Huldia profetisa, mujer de Sallum hijo de Tikvath, hijo de Hasrah, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalem en la casa de la doctrina; y dijéronle las palabras dichas.
23 Y ella respondió: Jehová Dios de Israel ha dicho así: Decid al varón que os ha enviado á mí:
24 Así ha dicho Jehová: He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores de él, todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá;
25 Por cuanto me han dejado, y han quemado perfumes á dioses ajenos, provocándome á ira en todas las obras de sus manos; y mi furor se derramará sobre este lugar, y no se apagará.
26 Mas al rey de Judá, que os ha enviado á consultar á Jehová, así le diréis: Jehová Dios de Israel ha dicho así: Por cuanto oíste las palabras del libro,
27 Y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Dios oyendo sus palabras sobre este lugar, y sobre sus moradores, y te has humillado delante de mí, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.
28 He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás recogido en tu sepulcro en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar, y sobre los moradores de él. Y refirieron al rey la respuesta.
29 Entonces el rey envió, y juntó todos los ancianos de Judá y de Jerusalem.
30 Y subió el rey á la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem, y los sacerdotes, y los Levitas, y todo el pueblo desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
31 Y poniéndose el rey en pie en su puesto, hizo alianza delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos, con todo su corazón, y con toda su alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.
32 E hizo que se hallasen todos los que había en Jerusalem y en Benjamín; y los moradores de Jerusalem hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres.
33 Y quitó Josías todas las abominaciones de todas las tierras de los hijos de Israel, é hizo á todos los que se hallaron en Israel que sirviesen á Jehová su Dios. No se apartaron de en pos de Jehová el Dios de sus padres, todo el tiempo que él vivió.
Capítulo 35 - Josías celebra la Pascua conforme a la ley de Dios
1 Y Josías hizo pascua á Jehová en Jerusalem, la cual pascua sacrificaron el catorceno del mes primero.
2 Y puso á los sacerdotes en sus oficios, y confirmólos en el ministerio de la casa de Jehová.
3 Y dijo á los Levitas que enseñaban á todo Israel, y que estaban dedicados á Jehová: Poned el arca santa en la casa que edificó Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre los hombros. Ahora serviréis á Jehová vuestro Dios, y á su pueblo Israel.
4 Y aparejaos según las familias de vuestros padres, por vuestros órdenes, conforme á la prescripción de David rey de Israel, y de Salomón su hijo.
5 Estad en el santuario según la distribución de las familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y según la distribución de la familia de los Levitas.
6 Sacrificad luego la pascua; y después de santificaros, aparejad á vuestros hermanos para que hagan conforme á la palabra de Jehová dada por mano de Moisés.
7 Y dió el rey Josías á los del pueblo ovejas, corderos, y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron: esto era de la hacienda del rey.
8 También sus príncipes ofrecieron de su voluntad al pueblo y á los sacerdotes y Levitas: Hilcías y Zachârías y Jehiel, gobernadores de la casa de Dios, dieron á los sacerdotes, para celebrar la pascua, dos mil y seiscientas ovejas, y trescientos bueyes.
9 Asimismo Conanías, y Semeías y Nathanael sus hermanos, y Hasabías, Jeiel, y Josabad, príncipes de los Levitas, dieron á los Levitas, para los sacrificios de la pascua, cinco mil ovejas, y quinientos bueyes.
10 Aparejado así el servicio, colocáronse los sacerdotes en sus puestos, y asimismo los Levitas en sus órdenes, conforme al mandamiento del rey.
11 Y sacrificaron la pascua; y esparcían los sacerdotes la sangre por su mano, y los Levitas desollaban.
12 Y quitaron el holocausto, para darlo por las particiones de las familias del pueblo, á fin de que la ofreciesen á Jehová, conforme á lo que está escrito en el libro de Moisés: y asimismo con los bueyes.
13 Y asaron la pascua al fuego conforme á la ordenanza; mas lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos, y en calderas, y repartiéronlo prestamente á todo el pueblo.
14 Y después aparejaron para sí mismos y para los sacerdotes: porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grosuras: por tanto, los Levitas aparejaron para sí mismos, y para los sacerdotes hijos de Aarón.
15 Asimismo los cantores hijos de Asaph estaban en su estación, conforme al mandamiento de David, de Asaph y de Hemán, y de Jeduthún vidente del rey; también los porteros estaban á cada puerta, y no era menester que se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los Levitas aparejaban para ellos.
16 Así fué aparejado todo el servicio de Jehová en aquel día, para hacer la pascua, y para sacrificar los holocaustos sobre el altar de Jehová, conforme al mandamiento del rey Josías.
17 Y los hijos de Israel que se hallaron allí, hicieron la pascua en aquel tiempo, y la solemnidad de los panes sin levadura por siete días.
18 Nunca tal pascua fué hecha en Israel desde los días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel hizo pascua tal como la que hizo el rey Josías, con los sacerdotes y Levitas, y todo Judá é Israel, los que se hallaron allí, juntamente con los moradores de Jerusalem.
19 A los dieciocho años del reinado de Josías fué hecha esta pascua.
La muerte de Josías en la batalla contra el Faraón Nechâo
20 Después de todas estas cosas, luego de haber Josías preparado el templo, Nechâo rey de Egipto subió á hacer guerra en Carchêmis junto á Eufrates; y salió Josías contra él.
21 Y él le envió embajadores, diciendo: ¿Qué tenemos yo y tú, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra: y Dios ha dicho que me apresure. Deja de meterte con Dios, quien es conmigo, no te destruya.
22 Mas Josías no volvió su rostro de él, antes se disfrazó para darle batalla, y no atendió á las palabras de Nechâo, que eran de boca de Dios; y vino á darle la batalla en el campo de Megiddo.
23 Y los flecheros tiraron al rey Josías; y dijo el rey á sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy herido gravemente.
24 Entonces sus siervos lo quitaron de aquel carro, y pusiéronlo en un segundo carro que tenía, y lleváronlo á Jerusalem, donde murió; y sepultáronlo en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalem hicieron duelo por Josías.
25 Y endechó Jeremías por Josías, y todos los cantores y cantoras recitan sus lamentaciones sobre Josías hasta hoy; y las dieron por norma para endechar en Israel, las cuales están escritas en las lamentaciones.
26 Lo demás de los hechos de Josías, y sus misericordias, conforme á lo que está escrito en la ley de Jehová,
27 Y sus hechos, primeros y postreros, he aquí está escrito en el libro de los reyes de Israel y de Judá.