Dios, Ester y Amán juegan papeles decisivos en el libro de Ester. Dios es el líder y tiene todo bajo control. Ester es la reina bajo el control de Dios. Amán estaba fuera de control. La Ley del Terreno Firme marcó la diferencia entre Ester y Amán.
Dios: tiene todo bajo control
- Barrió del trono a la reina Vasti
- Le dio el trono a Ester
- Usó a Mardoqueo como fuente de información para Ester
- Colocó a cada uno en su lugar antes de que llegara la crisis
Ester: es la reina bajo el control de Dios
- La posición no le hizo perder su compasión
- Se sintió limitada en lo que podía lograr
- Conocía su lugar dentro de la organización
- Sintió la necesidad de orar y ayunar
- Dependía de las oraciones de otros
- Estaba dispuesta a correr riesgos y a ser obediente
- No se aprovechó de la generosidad de otros
- Reconoció la importancia del momento oportuno
Amán: estaba fuera de control
- Malinterpretó los tiempos
- Perdió la alegría por pequeños problemas
- Necesitaba amigos para reforzar su confianza en sí mismo
- Su codicia y su ambición lo hicieron infeliz
- Escuchó a las personas equivocadas
- Pensó demasiado alto de sí mismo
- Se preparó su propia caída
- Cosechó lo que sembró
Así de distinta es la consecuencia cuando la Ley del Terreno Firme no se tiene en cuenta en las relaciones y en las organizaciones. El pasaje de Ester habla por sí mismo.
Ester 7:1-10
Amán es colgado en la horca
1 VINO pues el rey con Amán á beber con la reina Esther.
2 Y dijo otra vez el rey á Esther el segundo día, en el convite del vino: ¿Cuál es tu petición, reina Esther, y te será concedida? ¿Cuál es más tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será hecha.
3 Entonces la reina Esther respondió y dijo: Oh rey, si he hallado gracia en tus ojos, y si al rey place, séame dada mi vida por mi petición, y mi pueblo por mi demanda.
4 Porque vendidos somos yo y mi pueblo, para ser destruídos, para ser muertos y exterminados. Y si para siervos y siervas fuéramos vendidos, callárame, bien que el enemigo no compensara el daño del rey.
5 Y respondió el rey Assuero, y dijo á la reina Esther: ¿Quién es, y dónde está, aquél á quien ha henchido su corazón para hacer así?
6 Y Esther dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amán. Entonces se turbó Amán delante del rey y de la reina.
7 Y levantóse el rey del banquete del vino en su ira, y se fué al huerto del palacio: y quedóse Amán para procurar su vida delante de la reina Esther, porque vió que estaba resuelto para él el mal de parte del rey.
8 Volvió luego el rey del huerto del palacio á la casa del banquete del vino, y Amán había caído sobre el lecho en que estaba Esther. Entonces dijo el rey: ¿También para forzar la reina, estando conmigo en casa? Como esta palabra salió de la boca del rey, el rostro de Amán fué cubierto.
9 Y dijo Harbona, uno de los eunucos, delante del rey: He aquí también la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardochêo, el cual había hablado bien por el rey, está en la casa de Amán. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella.
10 Así colgaron á Amán en la horca que él había hecho aparejar para Mardochêo; y apaciguóse la ira del rey.