Ester era una joven judía hermosa, criada por su primo Mardoqueo durante el tiempo del cautiverio persa. Cuando Ester halló gracia ante el rey y fue elegida para convertirse en la próxima reina, tanto ella como su primo quedaron muy sorprendidos. Pues, siendo una cautiva judía, ahora ocuparía una posición sumamente influyente dentro del reino.
Porque Ester había aprendido la Ley del Respeto, permaneció accesible para Mardoqueo y su mentoría incluso después de mudarse al palacio. Escuchó y siguió su consejo de ocultar su identidad judía. Ese consejo dio fruto y ella llegó a ser reina de Persia.
¿Qué hizo que Mardoqueo y su consejo fueran un recurso tan importante para la influencia de Ester, incluso después de que ella se volviera rica, famosa e influyente? Hay cuatro razones:
Ester 2:7 Y había criado á Hadassa, que es Esther, hija de su tío, porque no tenía padre ni madre; y era la moza de hermosa forma y de buen parecer; y cuando su padre y su madre murieron, Mardochêo la tomó por hija suya.
Ester 2:20 Y Esther, según le había mandado Mardochêo, no había declarado su nación ni su pueblo; porque Esther hacía lo que decía Mardochêo, como cuando él la educaba.
Ester 2:11 Y cada día Mardochêo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, por saber cómo iba á Esther, y qué se hacía de ella.
Ester 2:21 En aquellos días, estando Mardochêo sentado á la puerta del rey, enojáronse Bigthán y Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey Assuero.
22 Mas entendido que fué esto por Mardochêo, él lo denunció á la reina Esther, y Esther lo dijo al rey en nombre de Mardochêo.
23 Y hízose la inquisición del caso, y fué hallado cierto; por lo que ambos fueron colgados en una horca. Y fué escrito el caso en el libro de las historias delante del rey.