Los líderes practican la Ley del Sacrificio. Deben renunciar para ascender. Asumir una tarea de liderazgo no es un viaje de vacaciones, sino un camino lleno de responsabilidad y renuncia. En el ejemplo de Jeremías se pueden extraer pensamientos valiosos al respecto:
- Fue llamado a un ministerio de oposición. (Jeremías 1:18-19) Nunca se hizo famoso y la gente no acudía en masa para oír de él lo malos que eran.
- No se le permitió casarse. (Jeremías 16:1-2) Vivió una vida solitaria sin las alegrías de una familia.
- Fue golpeado y puesto en el cepo. (Jeremías 20:1-3) La gente respondió a su mensaje causándole dolor físico.
- Se puso voluntariamente bajo un yugo para mostrar cómo seguiría el juicio de Dios sobre Israel. (Jeremías 27:1-3) Dios le dijo a Jeremías que llevara ese yugo para mostrarle públicamente al pueblo de Israel lo que ocurriría después.
- Fue arrojado a una cisterna. (Jeremías 38:1-6) Fue tratado peor que asesinos y ladrones y casi se hundió en el lodo.
Cuando un líder lee esto hoy, su propia situación difícil ya no parece tan grave, ¿verdad? Jeremías tuvo que soportar cosas terribles y nunca se apartó del mensaje de Dios. Un ejemplo poderoso de la Ley del Sacrificio.
Jeremías 1:19 Y pelearán contra ti, mas no te vencerán; porque yo soy contigo, dice Jehová, para librarte.
Jeremías 16:1 Y fué á mí palabra de Jehová, diciendo:
2 No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar.
Jeremías 20:2 E hirió Pashur á Jeremías profeta, y púsole en el cepo que estaba á la puerta de Benjamín en lo alto, la cual conduce á la casa de Jehová.
Jeremías 27:1 En el principio del reinado de Sedecías hijo de Josías, rey de Judá, fué esta palabra á Jeremías, de parte de Jehová, diciendo:
2 Jehová me ha dicho así: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;
3 Y envía los al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos de Ammón, y al rey de Tiro, y al rey de Sidón, por mano de los embajadores que vienen á Jerusalem á Sedecías, rey de Judá.
Jeremías 38:6 Entonces tomaron ellos á Jeremías, y echáronlo en la mazmorra de Malchîas hijo de Amelech, que estaba en el patio de la guardia; y metieron á Jeremías con sogas. Y en la mazmorra no había agua, sino cieno; y hundióse Jeremías en el cieno.