Dios encargó a Jonás llamar al arrepentimiento a la gente de Nínive. Pues vivían una vida llena de orgullo y egoísmo y se habían alejado de Dios. Cuando Jonás huyó de Dios y de su encargo, se hizo culpable de las mismas cosas. Dios humilló a Jonás y le dio una nueva perspectiva en el vientre del pez. Le concedió comprensión, y su actitud hacia el encargo cambió.
Los líderes necesitan una comprensión profunda de aquello que quieren cambiar. Deben ser el cambio que quieren ver. Porque las personas hacen lo que ven hacer a otras personas. Una vez que Jonás se arrepintió, también pudo llamar a otros al arrepentimiento.
Jonás 2:7-9
7 Descendí a los cimientos de los montes; la tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre: mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
8 Cuando mi alma desfallecía en mí, acordéme de Jehová; y mi oración entró hasta ti en tu santo templo.
9 Los que guardan las vanidades ilusorias, su misericordia abandonan.