Dios reprende a los líderes de Judá y Jerusalén. Los llama líderes de Sodoma y pueblo de Gomorra, las dos ciudades malvadas que él aniquiló en Génesis 19. Habían seguido adorando a Dios mediante rituales, aunque sus corazones ya hacía mucho que no tenían relación con él y estaban distanciados de Dios. Dicho de otro modo, perseguían una visión dada por Dios, pero habían abandonado los valores que le correspondían. Por eso se vaciaron y se convirtieron solo en la cáscara de un líder.
Dios reclama el comportamiento superficial. Los líderes pueden seguir una visión de manera convincente durante bastante tiempo, aunque por dentro la hayan abandonado hace mucho. Pero Dios no quiere líderes que solo cumplan con los procedimientos. Los líderes solo despliegan toda su fuerza cuando...
- ... su visión y sus valores concuerdan.
- ... sus palabras y su estilo de vida concuerdan.
- ... su comportamiento y su actitud concuerdan.
- ... su imagen y su integridad concuerdan.
- ... sus promesas y su rendimiento concuerdan.
- ... su estrategia y su respaldo concuerdan.
Isaías 1:10-17
El verdadero y el falso culto
10 Príncipes de Sodoma, oid la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
11 ¿Para qué á mí, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
12 ¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis á presentaros delante de mí, para hollar mis atrios?
13 No me traigáis más vano presente: el perfume me es abominación: luna nueva y sábado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir; son iniquidad vuestras solemnidades.
14 Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de sufrirlas.
15 Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos: asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos.
16 Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
17 Aprended á hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.