Adán es un líder que fracasó en un área decisiva: la comunicación. Debido a su comunicación ineficaz con su esposa Eva, Adán no cumplió adecuadamente su papel como el primer líder espiritual del mundo. Dios le dijo a Adán con toda claridad que el árbol del conocimiento les estaba prohibido (Génesis 2:15-17). En ese momento Eva todavía no estaba con Adán; de hecho, ni siquiera había sido creada todavía. Más tarde, Adán no logró transmitirle a Eva con claridad que ese árbol del conocimiento estaba prohibido, ni qué consecuencias traería desobedecer ese mandato. Sobre la base de esta falta de claridad ocurre la caída. Es casi como el juego infantil del teléfono descompuesto. La serpiente comunica la regla de forma algo alterada y le añade una tentación seductora (Génesis 3:1-5). El resto es historia.
Cinco aspectos en los que Adán falló:
- Adán omitió algunos detalles al transmitir la información.
- Adán le dio a la voz de Eva más influencia sobre su decisión que a la voz de Dios.
- Adán no logró sujetarse él mismo a la regla.
- Adán olvidó lo que Dios había dicho sobre las consecuencias.
- Adán no asumió responsabilidad por su error.
Las siguientes preguntas ayudan a la reflexión:
- ¿Qué se puede aprender de esta historia?
- Tal vez seas un buen orador. Pero, ¿eres también un buen comunicador?
- ¿Prestas mucha atención a lo que Dios te dice?
- ¿Te tomas en serio los detalles?
- ¿Te ajustas tú mismo a ellos con constancia?
- ¿Te aseguras de que tus oyentes hayan entendido con exactitud lo que quieres decir?
- ¿Estás dispuesto a asumir la responsabilidad de lo que Dios te ha confiado?