La afirmación de Job 13:15 reta con mucha fuerza a algunos cristianos. Sin embargo, constituye el fundamento para edificar el reino de Dios en los lugares más difíciles de este mundo.
Job 13:15 He aquí, aunque me matare, en él esperaré; empero defenderé delante de él mis caminos.
Afirmaciones como esta hacen temblar las puertas del infierno. ¿Qué puede detener a un líder que hace tal declaración? Ningún dolor, ninguna muerte, ninguna circunstancia agravante.
¿Por qué se ha convertido el terrorismo en un problema internacional tan grande? Muy sencillo, porque los terroristas ya decidieron, antes del atentado, entregar su vida por su causa. Solo por eso pueden conducir una camioneta llena de explosivos hasta el cuartel general del enemigo y hacerla estallar allí.
A este punto llegó Job después de numerosas malas noticias. Estaba dispuesto a dar su vida por Dios. Solo en esa actitud somos verdaderamente libres. Libres de la tentación, libres del peligro, libres del orgullo, libres del pecado y libres de la seducción. Cuando los líderes, como dice el apóstol Pablo, afirman que ya han muerto, entonces han llegado a un punto en el que Dios realmente puede usarlos.
Gálatas 2:19-21
19 Porque yo por la ley soy muerto á la ley, para vivir á Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado;
20 Y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó á sí mismo por mí.
21 No desecho la gracia de Dios: porque si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.