La primera diferencia entre líderes y seguidores es la perspectiva. Ambos pueden tener carácter e integridad, ambos pueden tener amor por las personas, ambos pueden ser obedientes a Dios. Pero los líderes piensan diferente que los seguidores.
Job y sus amigos tenían puntos de vista fundamentalmente distintos. A lo largo de todo el libro, Job mantuvo la perspectiva de la eternidad.
Job 19:25 Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo.
En los dos versículos siguientes visualiza el futuro en la eternidad. No como su esposa, que lo había instado a maldecir a Dios, ni como sus amigos, que le decían que nada de esto habría pasado si tan solo hubiera vivido mejor. Job miró más allá de lo aparentemente obvio, hacia la eternidad.
Job 19:26 Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne á Dios;
27 Al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo han de ver, y no otro, aunque mis riñones se consuman dentro de mí.
¿Qué le permitió a Job asumir esta perspectiva?
- Renovó su perspectiva. Se aferró a la justicia y al carácter de Dios.
- Dejó ir su pasado. Estuvo dispuesto a soltar lo que había perdido.
- Recordó el sentido de su vida. Se dio cuenta de que vivía solo para la gloria de Dios.