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Fe y religión

Valentía – Elías

El valor y la pasión de Elías.

Al borde del abismo los puntos tiemblan. Uno salta y los demás lo siguen sobre el vacío.
Cualidad de liderazgo #6

Valentía: Valentía no significa no tener miedo, sino actuar a pesar del miedo.

Pasaje bíblico1 Reyes 18Leer en BibleServer.com
7 min de lectura2 secciones

La gente no solo dejó de ver el fuego de Dios en Elías, sino que lo vio también en su ministerio, en el sentido más literal de la palabra. Elías se cansó de la rebelión espiritual de su pueblo y se indignó por los falsos profetas de Baal. Confrontó a ambos poderes en el monte Carmelo y allí derrotó a los secuaces del diablo, aunque lo superaban en número 850 a 1 (1 Reyes 18:19).

Fuego dorado cae sobre un altar de doce bloques rodeado de agua: el valor de Elías en el Carmelo.
Fuego dorado cae sobre un altar de doce bloques rodeado de agua: el valor de Elías en el Carmelo.

Nadie había mostrado tal valentía desde el día en que David luchó contra Goliat. Y al igual que David, el forastero, Elías enfrentó al enemigo con pasión. Sus ojos veían la grandeza de Dios y no el número de sus enemigos. Esta perspectiva celestial alimentó el valor en Elías.

Los líderes necesitan valor.

Nadie que quiera provocar un cambio puede prescindir del valor. El valor se encendió en el corazón de Elías porque...

  • su determinación era mayor que sus reservas. Aunque estaba en clara desventaja numérica, Elías decidió que había que enfrentar a Baal a cualquier precio.
  • su anhelo era más fuerte que su desesperación. Aunque implicaba un riesgo, Elías quería honrar a Dios más que ninguna otra cosa.
  • su compasión era más profunda que su ira. Aunque Elías aborrecía la actitud del pueblo, quería que encontraran a Dios y lo siguieran.

Que caiga el fuego

Cuando Elías, como único representante de Dios, oraba en el monte, tuvo el valor de pedir fuego del cielo. Sin esta convicción interior, formada por el valor, jamás habría esperado el fuego que finalmente venció a Baal. Para la reflexión resulta especialmente valiosa la siguiente pregunta: ¿cuándo se enciende ese "fuego", esa pasión y ese valor en el corazón de un líder?

En la historia de Elías, el valor surge precisamente...

  • Cuando sabemos que nuestro mensaje viene de Dios (1 Reyes 18:1).
  • Cuando defendemos lo que es correcto, sin importar las consecuencias (1 Reyes 18:2-20).
  • Cuando nuestra necesidad es mayor (1 Reyes 18:2, 5, 21, 22).
  • Cuando queremos llevar el mensaje a la gente (1 Reyes 18:20, 21).
  • Cuando queremos llevar a otros a tomar una decisión (1 Reyes 18:21).
  • Cuando reparamos y usamos el altar de Dios (1 Reyes 18:23-32).
  • Cuando enfrentamos circunstancias que solo el fuego de Dios puede resolver (1 Reyes 18:33-35).
  • Cuando confiamos públicamente en que Dios hará lo que solo él puede hacer (1 Reyes 18:33-37).
  • Cuando anhelamos que Dios reciba la gloria (1 Reyes 18:36-39).
  • Cuando anhelamos que otros vuelvan al Señor (1 Reyes 18:37).
1 Reyes 18:1-40
El juicio de Dios en el Carmelo
1 Pasados muchos días, fué palabra de Jehová á Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate á Achâb, y yo daré lluvia sobre la haz de la tierra.
2 Fué pues Elías á mostrarse á Achâb. Había á la sazón grande hambre en Samaria.
3 Y Achâb llamó á Abdías su mayordomo, el cual Abdías era en grande manera temeroso de Jehová;
4 Porque cuando Jezabel destruía á los profetas de Jehová, Abdías tomó cien profetas, los cuales escondió de cincuenta en cincuenta por cuevas, y sustentólos á pan y agua.
5 Y dijo Achâb á Abdías: Ve por el país á todas las fuentes de aguas, y á todos los arroyos; que quizá hallaremos grama con que conservemos la vida á los caballos y á las acémilas, para que no nos quedemos sin bestias.
6 Y partieron entre sí el país para recorrerlo: Achâb fué de por sí por un camino, y Abdías fué separadamente por otro.
7 Y yendo Abdías por el camino, topóse con Elías; y como le conoció, postróse sobre su rostro, y dijo: ¿No eres tú mi señor Elías?
8 Y él respondió: Yo soy; ve, di á tu amo: He aquí Elías.
9 Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para que entregues tu siervo en mano de Achâb para que me mate?
10 Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni reino donde mi señor no haya enviado á buscarte; y respondiendo ellos, No está aquí, él ha conjurado á reinos y naciones, si no te habían hallado.
11 ¿Y ahora tú dices: Ve, di á tu amo: Aquí está Elías?
12 Y acontecerá que, luego que yo me haya partido de ti, el espíritu de Jehová te llevará donde yo no sepa; y viniendo yo, y dando las nuevas á Achâb, y no hallándote él, me matará; y tu siervo teme á Jehová desde su mocedad.
13 ¿No ha sido dicho á mi señor lo que hice, cuando Jezabel mataba á los profetas de Jehová: que escondí cien varones de los profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta por cuevas, y los mantuve á pan y agua?
14 ¿Y ahora dices tú: Ve, di á tu amo: Aquí está Elías; para que él me mate?
15 Y díjole Elías: Vive Jehová de los ejércitos, delante del cual estoy, que hoy me mostraré á él.
16 Entonces Abdías fué á encontrarse con Achâb, y díjoselo; y Achâb vino á encontrarse con Elías.
17 Y como Achâb vió á Elías, díjole Achâb: ¿Eres tú el que alborotas á Israel?
18 Y él respondió: Yo no he alborotado á Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo á los Baales.
19 Envía pues ahora, y júntame á todo Israel en el monte de Carmelo, y los cuatrocientos y cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de los bosques, que comen de la mesa de Jezabel.
20 Entonces Achâb envió á todos los hijos de Israel, y juntó los profetas en el monte de Carmelo.
21 Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
22 Y Elías tornó á decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas los profetas de Baal son cuatrocientos y cincuenta hombres.
23 Dénsenos pues dos bueyes, y escójanse ellos el uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, mas no pongan fuego debajo; y yo aprestaré el otro buey, y pondrélo sobre leña, y ningún fuego pondré debajo.
24 Invocad luego vosotros en el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré en el nombre de Jehová: y el Dios que respondiere por fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.
25 Entonces Elías dijo á los profetas de Baal: Escogeos el un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los más: é invocad en el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.
26 Y ellos tomaron el buey que les fué dado, y aprestáronlo, é invocaron en el nombre de Baal desde la mañana hasta el medio día, diciendo: Baal, respóndenos. Mas no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos saltaban cerca del altar que habían hecho.
27 Y aconteció al medio día, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, que dios es; quizá está conversando, ó tiene algún empeño, ó va de camino; acaso duerme, y despertará.
28 Y clamaban á grandes voces, y sajábanse con cuchillos y con lancetas conforme á su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
29 Y como pasó el medio día, y ellos profetizaron hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no había voz, ni quien respondiese ni escuchase;
30 Entonces dijo Elías á todo el pueblo: Acercaos á mí. Y todo el pueblo se llegó á él: y él reparó el altar de Jehová que estaba arruinado.
31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido palabra de Jehová, diciendo: Israel será tu nombre;
32 Edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová: después hizo una reguera alrededor del altar, cuanto cupieran dos satos de simiente.
33 Compuso luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y púsolo sobre la leña.
34 Y dijo: Henchid cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; é hiciéronlo la tercera vez.
35 Y las aguas corrían alrededor del altar; y había también henchido de agua la reguera.
36 Y como llegó la hora de ofrecerse el holocausto, llegóse el profeta Elías, y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
37 Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú volviste atrás el corazón de ellos.
38 Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera.
39 Y viéndolo todo el pueblo, cayeron sobre sus rostros, y dijeron: Jehová es el Dios: Jehová es el Dios.
40 Y díjoles Elías: Prended á los profetas de Baal, que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y llevólos Elías al arroyo de Cisón, y allí los mató.
Pasaje bíblico
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Fuente: John C. Maxwell, Las 21 cualidades indispensables de un líder · Más sobre el origen

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