Jeremías le pidió a Dios que se ocupara de su situación y que recordara todo lo que le había sucedido. Actuó con valentía y coraje cuando nadie más podía hacerlo. En los versículos 15-18 se hace evidente todo lo que Jeremías había vivido:
- Fue maltratado. (v15)
- Fue vituperado. (v15)
- Estaba solo. (v17)
- Estaba desanimado. (v18)
- Se sentía abandonado por Dios. (v18)
En los versículos 19-21 Dios animó a su profeta y le dio tres cosas:
- Una imagen de Dios. Dios se pone junto a Jeremías y le muestra cómo ve la situación.
- Una imagen de la gente. Dios confirma la evaluación de Jeremías. La gente es terca.
- Una imagen de la victoria. Dios le recuerda a Jeremías que él es más grande que cualquier circunstancia.
Jeremías 15:15-21
La carga del oficio profético (segunda queja de Jeremías)
15 Tú lo sabes, oh Jehová: acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis enemigos. No me tomes en la prolongación de tu enojo: sabes que por amor de ti sufro afrenta.
16 Halláronse tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fué por gozo y por alegría de mi corazón: porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
17 No me senté en compañía de burladores, ni me engreí á causa de tu profecía; sentéme solo, porque me llenaste de indignación.
18 ¿Por qué fué perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió cura? Hasme sido como mentiroso, como aguas que no son estables.
19 Por tanto así ha dicho Jehová: Si te convirtieres, yo te repondré, y delante de mí estarás; y si sacares lo precioso sin mezcla de lo vil, serás como mi boca. Convertiránse ellos á ti, y tú no te convertirás á ellos.
20 Y te pondré para este pueblo por muro fuerte de bronce, y pelearán contra ti y no te vencerán: porque yo soy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.
21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.