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La ley del gran impulso – Josué

Josué genera impulso.

El volante gira primero con dificultad, luego cada vez más rápido, hasta que casi se mueve solo.
Ley de liderazgo #16

La ley del gran impulso: El impulso es el mejor amigo del líder.

Pasaje bíblicoJosué 10Leer en BibleServer.com
7 min de lectura

Al principio de su tiempo, Josué no tenía mucho impulso. Todo lo contrario. Tuvo que lidiar con varios obstáculos que impedían el impulso. Se encontraba en la siguiente situación:

Anillos de luz suben por un arco hasta que el sol dorado se detiene en el cenit – como Josué, cuyo impulso no dejó de crecer.
Anillos de luz suben por un arco hasta que el sol dorado se detiene en el cenit – como Josué, cuyo impulso no dejó de crecer.
  • El pueblo de Israel había perdido a su padre fundador.
  • Josué era el sucesor de ese héroe y gran líder.
  • El pueblo de Israel llevaba 40 años en el desierto y no había hecho realidad su sueño.
  • Ante ellos había un río caudaloso y numerosas ciudades fortificadas.

Entonces, ¿qué puede hacer un líder sin impulso?

  • Puede destacar que avanzar significa obedecer a Dios.
  • Puede hablar sobre las conquistas pasadas bajo la dirección de Dios.
  • Puede procurar que se produzcan rápidamente los primeros éxitos.
  • Puede subrayar su propia fe en lo que Dios ha prometido.
  • Puede ser un ejemplo de valentía para todos.
  • Puede erigir monumentos para recordar la fidelidad de Dios.

En el capítulo 10, Josué disfruta de los frutos de la Ley del Impulso. Israel obtuvo una victoria tras otra. Y cada victoria hacía más fácil la siguiente. Esa es la Ley del Impulso.

Josué 10:1-43
Victoria de Josué en Gabaón
1 Y como Adonisedec rey de Jerusalem oyó que Josué había tomado á Hai, y que la habían asolado, (como había hecho á Jericó y á su rey, así hizo á Hai y á su rey;) y que los moradores de Gabaón habían hecho paz con los Israelitas, y que estaban entre ellos;
2 Tuvieron gran temor; porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y mayor que Hai, y todos sus varones fuertes.
3 Envió pues á decir Adonisedec rey de Jerusalem á Oham rey de Hebrón, y á Phiream rey de Jarmuth, y á Japhia rey de Lachîs, y á Debir rey de Eglón:
4 Subid á mí, y ayudadme, y combatamos á Gabaón; porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de Israel.
5 Y cinco reyes de los Amorrheos, el rey de Jerusalem, el rey de Hebrón, el rey de Jarmuth, el rey de Lachîs, el rey de Eglón, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y asentaron campo sobre Gabaón, y pelearon contra ella.
6 Y los moradores de Gabaón enviaron á Josué al campo en Gilgal, diciendo: No encojas tu mano de tus siervos; sube prestamente á nosotros para guardarnos y ayudarnos: porque todos los reyes de los Amorrheos que habitan en las montañas, se han juntado contra nosotros.
7 Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes.
8 Y Jehová dijo á Josué: No tengas temor de ellos: porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos parará delante de ti.
9 Y Josué vino á ellos de repente, habiendo subido toda la noche desde Gilgal.
10 Y Jehová los turbó delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón: y siguiólos por el camino que sube á Beth-oron, é hiriólos hasta Azeca y Maceda.
11 Y como iban huyendo de los Israelitas, á la bajada de Beth-oron, Jehová echó del cielo sobre ellos grandes piedras hasta Azeca, y murieron: y fueron muchos más los que murieron de las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel habían muerto á cuchillo.
12 Entonces Josué habló á Jehová el día que Jehová entregó al Amorrheo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los Israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, Luna, en el valle de Ajalón.
13 Y el sol se paró y la luna se detuvo, hasta tanto que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el libro de Jasher? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró á ponerse casi un día entero.
14 Y nunca fué tal día antes ni después de aquél, escuchando Jehová á la voz de un hombre: porque Jehová peleaba por Israel.
15 Y Josué, y todo Israel con él, se volvieron al campo en Gilgal.
16 Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda.
17 Y fué dicho á Josué que los cinco reyes habían sido hallados escondidos en una cueva en Maceda.
18 Entonces Josué dijo: Rodad grandes piedras á la boca de la cueva, y poned hombres junto á ella que los guarden;
19 Y vosotros no os paréis, sino seguid á vuestros enemigos, é heridles la retaguardia, sin dejarles entrar en sus ciudades; porque Jehová vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano.
20 Y aconteció que como Josué y los hijos de Israel acabaron de herirlos con mortandad muy grande, hasta destruirlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fuertes.
21 Y todo el pueblo se volvió sano y salvo á Josué al campo en Maceda: que no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.
22 Entonces dijo Josué: Abrid la boca de la cueva, y sacadme de ella á estos cinco reyes.
23 Y ellos lo hicieron así, y sacáronle de la cueva aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalem, al rey de Hebrón, al rey de Jarmuth, al rey de Lachîs, al rey de Eglón.
24 Y cuando hubieron sacado estos reyes á Josué, llamó Josué á todos los varones de Israel, y dijo á los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Llegad y poned vuestros pies sobre los pescuezos de estos reyes. Y ellos se llegaron, y pusieron sus pies sobre los pescuezos de ellos.
25 Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová á todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.
26 Y después de esto Josué los hirió y los mató, y los hizo colgar en cinco maderos: y quedaron colgados en los maderos hasta la tarde.
27 Y cuando el sol se iba á poner, mandó Josué que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se habían escondido: y pusieron grandes piedras á la boca de la cueva, hasta hoy.
La conquista del sur de Canaán
28 En aquel mismo día tomó Josué á Maceda, y la puso á cuchillo, y mató á su rey; á ellos y á todo lo que en ella tenía vida, sin quedar nada; mas al rey de Maceda hizo como había hecho al rey de Jericó.
29 Y de Maceda pasó Josué, y todo Israel con él, á Libna; y peleó contra Libna:
30 Y Jehová la entregó también á ella, y á su rey, en manos de Israel; y metióla á cuchillo, con todo lo que en ella había vivo, sin dejar nada; mas á su rey hizo de la manera que había hecho al rey de Jericó.
31 Y Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna á Lachîs, y puso campo contra ella, y combatióla:
32 Y Jehová entregó á Lachîs en mano de Israel, y tomóla al día siguiente, y metióla á cuchillo, con todo lo que en ella había vivo, como había hecho en Libna.
33 Entonces Horam, rey de Gezer, subió en ayuda de Lachîs; mas á él y á su pueblo destruyó Josué, hasta no dejar ninguno de ellos.
34 De Lachîs pasó Josué, y todo Israel con él, á Eglón: y pusieron campo contra ella, y combatiéronla;
35 Y tomáronla el mismo día, y metiéronla á cuchillo; y aquel día mató á todo lo que en ella había vivo, como había hecho en Lachîs.
36 Y subió Josué, y todo Israel con él, de Eglón á Hebrón, y combatiéronla;
37 Y tomándola, matáronla á cuchillo, á su rey y á todas sus ciudades, y todo lo que en ella había vivo, sin quedar nada: como habían hecho á Eglón, así la destruyeron con todo lo que en ella había vivo.
38 Y volvióse Josué, y todo Israel con él, sobre Debir, y combatióla;
39 Y tomóla, y á su rey, y á todas sus ciudades; y pasáronlos á cuchillo, y destruyeron todo lo que allí dentro había vivo, sin dejar nada: como había hecho á Hebrón, así hizo á Debir y á su rey; y como había hecho á Libna y á su rey.
40 Hirió pues Josué toda la región de las montañas, y del mediodía, y de los llanos, y de las vertientes de las aguas, y á todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios de Israel lo había mandado.
41 Y desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón, hirió Josué.
42 Y todos estos reyes, y sus tierras, los tomó Josué de una vez: porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel.
43 Y volvió Josué, y todo Israel con él, al campo en Gilgal.
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Fuente: John C. Maxwell, Las 21 leyes irrefutables del liderazgo · Más sobre el origen

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