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La ley del legado – Nehemías

No hay éxito sin un sucesor.

El oro pasa de generación en generación y sigue brillando cuando la primera ya se ha ido hace tiempo.
Ley de liderazgo #21

La ley del legado: El valor perdurable de un líder se mide por la sucesión.

Pasaje bíblicoNehemías 13–1–31Leer en BibleServer.com
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Incluso después de que Nehemías regresó al rey Artajerjes, siguió sintiéndose responsable de vigilar la situación en Jerusalén. Cuando visitó Jerusalén de nuevo, descubrió que la gente del lugar había hecho grandes concesiones respecto a las reglas de Dios (Neh. 13). Sabía que debía hacer algo al respecto, para que el trabajo de los últimos meses no hubiera sido en vano. Nehemías comprendió en ese momento algo esencial.

Desde un origen dorado, las líneas se ramifican en cuatro generaciones con cada vez más nodos: los sucesores de Nehemías.
Desde un origen dorado, las líneas se ramifican en cuatro generaciones con cada vez más nodos: los sucesores de Nehemías.

Un proverbio inglés lo expresa muy bien: "If the Leader is away, the people start to stray." En español podría traducirse así: "Cuando el líder no está, el pueblo empieza a extraviarse."

Nehemías se encontró entonces con los siguientes problemas:

  • Peligro para la comunión (Neh. 13:1-9)
  • Fiasco financiero (Neh. 13:10-14)
  • Un sábado secularizado (Neh. 13:15-22)
  • Desobediencia doméstica (Neh. 13:23-31)

Si Nehemías no hubiera logrado establecer un círculo íntimo fuerte que entendiera su visión y la siguiera, el proyecto habría sido exitoso por fuera, pero habría fracasado por dentro. Con esto demostró, sin saberlo, que la segunda ley de la termodinámica también se aplica al liderazgo. Las cosas no se calientan más, sino que se enfrían si no se les aporta energía. El éxito duradero de un líder solo está garantizado cuando ha entrenado a un equipo y ha establecido un sucesor.

Nehemías 13.1-31
Exclusión de los extranjeros
1 AQUEL día se leyó en el libro de Moisés, oyéndolo el pueblo, y fué hallado escrito en él, que los Ammonitas y Moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios;
2 Por cuanto no salieron á recibir á los hijos de Israel con pan y agua, antes alquilaron contra ellos á Balaam para maldecirlos; mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición.
3 Y fué que, cuando oyeron la ley, apartaron de Israel todo el mestizaje.
Nehemías corrige abusos en el templo
4 Y antes de esto, Eliasib sacerdote, siendo superintendente de la cámara de la casa de nuestro Dios, había emparentado con Tobías;
5 Y le había hecho una cámara grande, en la cual guardaban antes las ofrendas, el perfume, y los vasos, y el diezmo del grano, del vino, y del aceite, que era mandado dar á los Levitas, y á los cantores, y á los porteros; y la ofrenda de los sacerdotes.
6 Mas á todo esto, yo no estaba en Jerusalem; porque el año treinta y dos de Artajerjes rey de Babilonia vine al rey, y al cabo de días fuí enviado del rey.
7 Y vine á Jerusalem, y entendí el mal que había hecho Eliasib por Tobías, haciéndole cámara en los patios de la casa de Dios.
8 Y menóme mal en gran manera, y eché todas las alhajas de la casa de Tobías fuera de la cámara;
9 Y dije que limpiasen las cámaras, é hice volver allí los vasos de la casa de Dios, las ofrendas y el perfume.
10 Entendí asimismo que las partes de los Levitas no habían sido dadas, y que se habían huído cada uno á su heredad, así los Levitas como los cantores que hacían el servicio.
11 Y reprendí á los magistrados, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los junté, y púselos en su lugar.
12 Y todo Judá trajo el diezmo del grano y del vino y del aceite á los almacenes.
13 Y puse por tesoreros sobre los almacenes á Selemías sacerdote, y á Sadoc escriba, y de los Levitas, á Pedaías; y á la mano de ellos á Hanán hijo de Zachûr, hijo de Mathanías: porque eran tenidos por fieles, y ellos tenían cargo de repartir á sus hermanos.
14 Acuérdate de mí, oh Dios mío, en orden á esto, y no raigas mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en sus observancias.
Nehemías impone la santificación del sábado
15 En aquellos días vi en Judá algunos que pisaban lagares en sábado, y que traían haces, y cargaban asnos con vino, y también de uvas, é higos, y toda suerte de carga, y traían á Jerusalem en día de sábado; y protesté acerca del día que vendían el mantenimiento.
16 También estaban en ella Tirios que traían pescado, y toda mercadería, y vendían en sábado á los hijos de Judá en Jerusalem.
17 Y reprendí á los señores de Judá, y díjeles: ¿Qué mala cosa es esta que vosotros hacéis, profanando así el día del sábado?
18 ¿No hicieron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios sobre nosotros todo este mal, y sobre esta ciudad? ¿y vosotros añadís ira sobre Israel profanando el sábado?
19 Y fué que, como fué haciéndose sombra á las puertas de Jerusalem antes del sábado, dije que se cerrasen las puertas, y ordené que no las abriesen hasta después del sábado; y puse á las puertas algunos de mis criados, para que no entrase carga en día de sábado.
20 Y quedáronse fuera de Jerusalem una y dos veces los negociantes, y los que vendían toda especie de mercadería.
21 Y protesté contra ellos, y díjeles: ¿Por qué os quedáis vosotros delante del muro? Si lo hacéis otra vez, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en sábado.
22 Y dije á los Levitas que se purificasen, y viniesen á guardar las puertas, para santificar el día del sábado. Acuérdate de mí también en esto, Dios mío, y perdóname según la multitud de tu misericordia.
Nehemías actúa contra los matrimonios con mujeres extranjeras
23 También en aquellos días vi Judíos que habían tomado mujeres de Asdod, Ammonitas, y de Moab.
24 Y sus hijos, la mitad hablaba asdodeo, ó lenguaje de cada pueblo; que no sabían hablar judaico.
25 Y reñí con ellos, y maldíjelos, y herí algunos de ellos, y arranquéles los cabellos, y juramentélos, diciendo: No daréis vuestras hijas á sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.
26 ¿No pecó por esto Salomón rey de Israel? y en muchas gentes no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel: aun á él hicieron pecar las mujeres extrañas.
27 ¿Y obedeceremos á vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?
28 Y uno de los hijos de Joiada hijo de Eliasib, el gran sacerdote, era yerno de Sanballat Horonita; por tanto le ahuyenté de mí.
29 Acuérdate de ellos, Dios mío, contra los que contaminan el sacerdocio, y el pacto del sacerdocio y de los Levitas.
30 Los limpié pues de todo extranjero, y puse á los sacerdotes y Levitas por sus clases, á cada uno en su servicio;
31 Y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.
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Fuente: John C. Maxwell, Las 21 leyes irrefutables del liderazgo · Más sobre el origen

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