Toda persona tiene una misión, y a menudo esa misión es algo distinto de aquello en lo que trabaja actualmente. El trabajo es aquello por lo que se le paga. Pero la misión es lo que Dios le ha dado para su vida. El trabajo puede cambiar, aquí y allá, pero la misión permanece. El trabajo actual puede incluso ser una preparación para la misión propiamente dicha. Este pasaje de Eclesiastés 9 ofrece a los líderes buenas ideas para reflexionar sobre el Principio de Legado:
- Trabaja con alegría y buen ánimo. (Eclesiastés 9.7-9)
- Trabaja con toda tu fuerza en las cosas que hay que hacer. (Eclesiastés 9.10)
- Trabaja con sabiduría, pues ella es mejor que la fuerza. (Eclesiastés 9.13-18)
Eclesiastés 9.7-18
7 Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables á Dios.
8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
9 Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad, que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad: porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo que tomas debajo del sol.
10 Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, donde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría alguna.
La vanidad de la sabiduría
11 Tornéme, y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen á todos.
12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se prenden en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el mal tiempo, cuando cae de repente sobre ellos.
13 También ví esta sabiduría debajo del sol, la cual me parece grande:
14 Una pequeña ciudad, y pocos hombres dentro de ella; y viene contra ella un gran rey, y cércala, y edifica contra ella grandes baluartes:
15 Y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra la ciudad con su sabiduría: y no hay memoria de aquel hombre pobre.
16 Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fortaleza: aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.
17 Las palabras de los sabios con sosiego son oídas, más que el clamor del señor entre los necios.
18 Mejor es la sabiduría que las armas de guerra: mas un pecador destruye mucho bien.