La iglesia de Corinto puso a Pablo ante uno de sus mayores desafíos. En esta carta se vio obligado a enfrentar varios problemas al mismo tiempo.
- Era una iglesia contaminada. Algunas personas de la congregación se habían hecho culpables de inmoralidad sexual y de embriaguez.
- Era una iglesia dividida. Al menos cuatro grupos competían por el liderazgo.
- Era una iglesia caída en desgracia. Sus problemas se hicieron conocidos en toda la región.
La carta de Pablo bien podría haberse convertido en una larga reprimenda verbal. En cambio, a pesar de los problemas, Pablo vio el potencial de esta iglesia. Practicó el Principio del 101 por ciento: encontrar el uno por ciento que puedes afirmar y dedicarle el cien por ciento de tu atención. O como dice un viejo refrán: "Con miel se atrapan más moscas que con vinagre."
Pablo sabía que tenía que enfrentar los problemas, pero comenzó su carta con palabras de aprecio (1 Corintios 1:4-9).
Regla de liderazgo número 1: la afirmación viene antes que la confrontación. Aunque en Corinto había algunas personas problemáticas, Pablo veía lo bueno en ellas:
- Habían sido bendecidas por Dios (1 Corintios 1:4-8).
- Tenían comunión con Dios (1 Corintios 1:9).
- Eran capaces de tomar la decisión correcta (1 Corintios 1:10).
Los buenos líderes buscan lo bueno en las personas y lo afirman. Solo después abordan el problema. Aman al pecador, como Dios, pero aborrecen el pecado, como también Dios lo aborrece.
1 Corintios 1:4-9
Acción de gracias por las ricas dádivas de Dios en Corinto
4 Gracias doy á mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os es dada en Cristo Jesús;
5 Que en todas las cosas sois enriquecidos en él, en toda lengua y en toda ciencia;
6 Así como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros:
7 De tal manera que nada os falte en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo:
8 El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis sin falta en el día de nuestro Señor Jesucristo.
9 Fiel es Dios, por el cual sois llamados á la participación de su Hijo Jesucristo nuestro Señor.
Divisiones en la iglesia
10 Os ruego pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.