Resolver problemas es una de las formas más rápidas de asumir el liderazgo dentro de un grupo. A quien sabe resolver problemas nunca le faltará influencia. Pero la influencia obtenida no siempre es positiva. El ejemplo de Sara lo demuestra. Dios le dijo a su esposo Abraham que su descendencia sería tan numerosa como la arena del mar y las estrellas del cielo.
Pero había un problema: Sara era estéril y había superado la edad fértil. A medida que pasaban los años, la promesa de Dios parecía cada vez menos probable de cumplirse. Sara se enfrentaba a un problema y se sintió obligada a resolverlo. Como le faltaban la paciencia y la confianza en Dios, Sara aplicó sus propios métodos. Después de haber esperado más de una década por un hijo, intentó cumplir la voluntad de Dios a su manera.
Su solución se llamaba Agar, su sierva egipcia. Pero esa solución no le dio paz. Cuando Agar quedó embarazada de Abraham y dio a luz un hijo llamado Ismael, Sara despreció tanto a Agar como a su hijo recién nacido. Agar había hecho lo que se le pedía, pero Sara no estaba satisfecha con ello.
Sara era impaciente e insegura.
El problema al que se enfrentaba Sara no era la necesidad de un descendiente, sino su propia impaciencia. Sara quería tener el control, algo que a muchos líderes también les gusta tener, y esta historia lo deja claro.
En lugar de confiar en Dios, Sara intentó cumplir la promesa con sus propios métodos y según su propio calendario. Se apoyó en su propia fuerza, aunque debería haberse apoyado en el Dios todopoderoso. Aquí queda claro lo que sucede cuando un líder inseguro intenta actuar independientemente de Dios.
Líderes inseguros.
Los líderes inseguros tienen mucho en común con Sara:
- Creen que Dios está distraído, ausente o incluso en contra de ellos.
- Dejan que sus circunstancias determinen su comprensión del carácter de Dios.
- Ven la vida desde una perspectiva de escasez y no desde una perspectiva de abundancia.
- Se vuelven egoístas y manipuladores.
- Se sienten intimidados e intimidan a otros.
- Se molestan por el éxito de otros y se vuelven contra ellos con enojo.
- Piensan que si una persona tiene éxito, otra persona tiene que perder.
- Culpan a otros de su propio dilema.
- Se ven a sí mismos como mártires.
- Llegan a la conclusión de que intentar controlar parece más lógico que confiar en Dios.
¿Quizás te identificas con Sara? ¿Tienes el deseo interior de controlar los problemas? ¿O eres capaz de confiar en el camino de Dios? Pídele a Dios que te revele cómo puedes enfrentar tus problemas de una manera que lo honre a él.
Génesis 16:1-16
Agar e Ismael
1 Y SARAI, mujer de Abram no le paría: y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar.
2 Dijo, pues, Sarai á Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril: ruégote que entres á mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al dicho de Sarai.
3 Y Sarai, mujer de Abram, tomó á Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y dióla á Abram su marido por mujer.
4 Y él entró á Agar, la cual concibió: y cuando vió que había concebido, miraba con desprecio á su señora.
5 Entonces Sarai dijo á Abram: Mi afrenta sea sobre ti: yo puse mi sierva en tu seno, y viéndose embarazada, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre mí y ti.
6 Y respondió Abram á Sarai: He ahí tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Y como Sarai la afligiese, huyóse de su presencia.
7 Y hallóla el ángel de Jehová junto á una fuente de agua en el desierto, junto á la fuente que está en el camino del Sur.
8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú, y á dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Sarai, mi señora.
9 Y díjole el ángel de Jehová: Vuélvete á tu señora, y ponte sumisa bajo de su mano.
10 Díjole también el ángel de Jehová: Multiplicaré tanto tu linaje, que no será contado á causa de la muchedumbre.
11 Díjole aún el ángel de Jehová: He aquí que has concebido, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque oído ha Jehová tu aflicción.
12 Y él será hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.
13 Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios de la vista; porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?
14 Por lo cual llamó al pozo, Pozo del Viviente que me ve. He aquí está entre Cades y Bered.
15 Y parió Agar á Abram un hijo, y llamó Abram el nombre de su hijo que le parió Agar, Ismael.
16 Y era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando parió Agar á Ismael.