Cuando los amigos de Job se enteraron de su catástrofe, quisieron ayudarlo. Para entonces, las llagas del cuerpo de Job se habían abierto, y sus amigos apenas podían reconocerlo. Sintieron su dolor y quedaron consternados al ver a un amigo en tan gran aflicción. No dijeron una palabra durante toda una semana (¡ojalá hubieran seguido callados!). Pero se sentaron y escucharon.
Sus amigos reconocieron una verdad esencial. Las personas no pierden su intimidad cuando dejan de hablar, sino cuando dejan de escuchar. Los líderes muy pocas veces se dan cuenta de cuánta fuerza obtienen las personas del simple hecho de ser escuchadas. El acto de escuchar logra lo que un gran discurso jamás podría lograr.
- Escuchar comunica el valor de la otra persona y de sus pensamientos
- Escuchar comunica amor y comprensión por las necesidades de la otra persona
- Escuchar comunica el deseo de crecer, aprender y permanecer enseñable
Job 2:11-13
Job es visitado por tres amigos
11 Y tres amigos de Job, Eliphaz Themanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamathita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían concertado de venir juntos á condolecerse de él, y á consolarlo.
12 Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron á voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
13 Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.