El liderazgo disfuncional del rey Roboam dividió a la nación de Israel en dos partes. Su hambre de poder, sus exigencias irrazonables y su falta de compasión por quienes trabajaban bajo él fueron, al final, decisivos para su fracaso.
Es muy probable, sin embargo, que la raíz de su problema se encuentre en 2 Crónicas 10.15:
2 Crónicas 10.15 Y el rey no oyó al pueblo
Los líderes deben escuchar por dos razones:
- para conectar con los demás, y
- para aprender de los demás.
El presidente Woodrow Wilson lo dijo así: "El oído del líder debe estar lleno de las voces del pueblo". Además, un líder anima a su gente a decirle lo que necesita saber, y no lo que quiere oír. A veces, el 50 por ciento del trabajo de un líder consiste simplemente en escuchar.
¿Por qué fracasó Roboam al escuchar?
- Era de mente estrecha y no podía ver más allá de sí mismo.
El pueblo prometió servirle si les aliviaba la carga. Él no lo percibió. No veía el mundo como era, sino como era él mismo. Su imagen del mundo y de su pueblo era demasiado limitada.
- Era indeciso y no podía tomar una decisión.
Titubeó de un lado a otro sobre qué hacer con su petición y luego les dijo que volvieran más tarde.
- Era egocéntrico y no podía aceptar consejo.
Rechazó el sabio consejo de sus asesores en cuanto notó que no coincidía con sus deseos.
- Era codicioso y no podía ceder.
Prometió hacer la vida de su pueblo no más fácil, sino más dura, de modo que su dedo meñique fuera más grueso que los lomos de su padre.
Del rey Roboam, los líderes aprenden la diferencia entre "oír" y "escuchar". Oír es una función de los oídos; el rey oyó todas las palabras que se pronunciaron. Escuchar, en cambio, es una función de la voluntad y del corazón; los líderes escuchan para conectar y para aprender. Roboam fracasó en ambas cosas. Se negó a escuchar la historia de su pueblo. Se negó a escuchar el sabio consejo de sus ancianos. Se negó a escuchar a Dios.
¿A quién escuchar y a quién no?
Sin duda, los líderes no pueden escuchar a todo el mundo. Demasiadas voces y opiniones contrapuestas tampoco facilitan la escucha. Entonces, ¿a quién deberían escuchar los líderes? Los líderes sabios escuchan especialmente a las siguientes personas:
2 Crónicas 10.15 Y no oyó el rey al pueblo; porque era ordenación de Dios, para cumplir Jehová su palabra que había hablado, por Ahías Silonita, á Jeroboam hijo de Nabat.