La influencia de un líder tiene menos que ver con su posición y el título que la acompaña. No se trata de la posición, sino del desempeño que se logra en esa posición. No se trata de la formación que el líder recibe allí, sino de la capacitación de sus seguidores lo que marca la diferencia.
La clave para esto es la credibilidad. Ganamos credibilidad y, con ella, influencia, cuando nuestras palabras coinciden con nuestras obras y estas producen un beneficio en los demás.
Proverbios 17.2 El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra; y entre los hermanos partirá la herencia.
Las siguientes ideas apoyan la reflexión sobre el Principio de la Capacitación.
- Consistencia. ¿Eres la misma persona sin importar con quién te reúnas?
- Decisiones. ¿Tomas decisiones sobre la base de lo que beneficia a la gente?
- Elogio. ¿Elogias a otros que tienen una parte esencial en tu éxito?
- Carácter. ¿Trabajas más duro en tu imagen o en tu integridad?
- Credibilidad. ¿Has reconocido que la credibilidad no es un don, sino el resultado de vencer?